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Con un negro en el establo
Fecha: 15/04/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos
... por supuesto, me dejé hacer, el me volvió a poner de pie y con sus manos fue subiendo mi blusa, hasta dejar mis tetas a la vista y se puso a acariciármelas, mientras dejó su cabeza para que reposara encima de estás, mientras me decía: -Isabel eres bellísima, eres la primera mujer que veo así, aparte de las chicas que salen en las revistas. Mientras me decía esto no solo me acariciaba sus tetas, sino que pegaba su polla a mi cuerpo, yo en ese momento no pude contener la tentación de tener entre mis manos la herramienta del negro, menudo tamaño tenía, más del doble que la de mi marido, desde luego no iba a perder la ocasión de que esa maravilla de la naturaleza entrara dentro de mi coño, mientras el negro me había abierto la cremallera del pantalón, e introdujo uno de sus manos dentro de él, mientras decía: -No sabes las ganas que tengo de acariciar el coño de una mujer blanca. -Pues no te quedes con las ganas, mi amor, le respondí. Él animado por mis palabras, de un golpe me bajo los pantalones y el tanga y siguió acariciándome el coño, y dijo: -Es la primera vez que veo el coño de una mujer blanca. -¿Y tenías ganas de hacerlo?, le pregunté Me hizo una señal de que sí. -Bueno, dije yo, pues no solo lo vas a ver, sino que si te apetece vas a meter tu pollón dentro de todos los agujeros de esta mujer blanca, pero primero túmbate sobre la paja. El obedeció mi orden, no podía apartar mi vista de su descomunal miembro, así que me arrodillé a la ...
... altura de ese dios, y me lo introduje en mi boca, la verdad siempre había pensado que tener una cosa de esa magnitud en mi boca me iba a ser difícil, pero para mi sorpresa el pollón entro en ella con facilidad y comencé a chuparle, el negro comenzó a gemir: -Muchas gracias, señora, dijo, nunca me hubiera imaginado a una mujer blanca haciéndome esto. Me la saqué de la boca justo el tiempo necesario para decirle: -Pero seguro que las negras se mueren de ganas por jugar con esta maravilla, y te he dicho que no me llames señora, llámame, Isabel. -De acuerdo Isabel, dijo él, pero, aunque algunas negras se lo hacen conmigo, yo me moría de ganas por que fuera una blanca quien me lo hiciera. Seguí chupándosela, creo que debí de parecer una posesa, deseaba tanto esa polla, mientras lo hacia el no paraba de gemir, lo cual me excitaba aún más, hasta que logré que se corriera, yo no sé cómo aguante en mi boca la enorme cantidad de leche que soltó, pero me la tragué toda, no quería desperdiciar semejante manjar, cuando se la deje bien limpia, pero arrugada, aun así su tamaño era grande, me puse a acariciársela, el disfrutaba, y yo aprovechando la situación le pregunté: -¿Dime una cosa Pepe, la señora de la casa nunca ha venido a hacerte lo que te estoy haciendo yo? -Esto no, dijo Pepe excitado y nervioso a la vez, alguna vez ha venido a verme desnudo, cuando piensa que no la veo. Menuda zorra mi amiga, venir a espiar al negro, pero tener esto en casa y no aprovecharlo ...