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Rescatado en la tempestad (Parte 6)
Fecha: 15/04/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... en mi vida…! ¿pero dónde ha aprendido a hacer esto? — dijo arqueando la espalda y soltando un fuerte alarido al sentir que mi lengua se había estirazado e intentado meterse en su agujero. — No pares, Gonzalo, enséñale a tu padre de lo que eres capaz — me animo mi tío Dani, como si le diera igual que papá acabara corriéndose en su boca, quería que se diera cuenta de lo que él no había podido resistir sin caer rendido por el placer. Obedeciendo nuevamente, pasé la lengua desde la base de sus huevos, por su perineo y terminé dando unos cuantos fuertes lametones en el agujero, lo que hizo que mi padre colapsara sobre mi tío Dani como él lo había hecho con anterioridad. — Que tengo que hacer yo ahora, Alfonso… ¿protesto? — dijo en tono burlón. — Madre del amor hermoso, Gonzalo, me has hecho desear que después de hacerme esto me la metieras de un tirón por el culo — dijo mi padre totalmente fuera de sí. Esto volvió a calentarme, y sin miedo a que pasara lo que pasara, busqué su culo y lo mordí y lamí frenéticamente. — Puedes chúpamela y callar de una vez, Alfonso — exigió mi tío. Pero mi padre no pudo obedecer, se tuvo que deslizar sobre el cuerpo de mi tío para caer junto a él, como si quisiera escapar de la tortura que le representaba el enorme placer que le producía mi beso negro. En cualquier caso no estaba dispuesto a dejarle marchar. Era en parte como una dulce venganza, y busqué su culo hasta donde él se había dejado caer y seguí succionando ...
... fuertemente. — ¡Para, Gonzalo, te lo suplico, hijo… para de una vez! — dijo mordiéndose el puño para reprimir su fuertes gemidos. — Ese es mi sobrino, enséñale a tu padre a no volver a contradecirme ni a subestimarte, Gonzalo — se ensañaba mi tío con mi padre. Una vez que pensó que papa había aprendido la lección, mi tío cogió mi mano, y noté como la llevaba a su boca, lubricando dos de mis dedos con su saliva. Cuando los sacó, supe lo que tenía que hacer, y dándole el primer respiro a mi padre que aun luchaba por escaparse un poco de mí ansiosa comida de culo, le metí los dos dedos directamente en su agujero. En ese momento noté que la dureza y oposición que su esfínter había presentado a mi penetración con los dedos se relajaba por primera vez. Sin apenas resistencia, papá se estaba dejando follar con los dos dedos más extensos de su hijo. Cuando empecé a perder lubricación, los saqué, mi tío los llevó nuevamente a su boca, momento que aproveché para volver a lamer y ensalivar el culo de mi padre. Repetí el proceso durante unas cuantas veces, y al final, tres de mis largos dedos entraban en el culo de papa sin la más mínima dificultad. — Joder, ya no aguanto más, ¿Quién de los dos me va a follar primero? ¿Quieres ser tú, Gonzalo? — preguntó mi padre fuera de sí. — No, papá a mí solo me gusta recibir — dije declinando la invitación. — Pues entonces, fóllame tú, Dani — rogó mi padre. En el momento en el que mi tío iba a decir algo, dos golpes secos llamaron ...