-
Rescatado en la tempestad (Parte 6)
Fecha: 15/04/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... porque mi hijo no quiere saber nada de mí? ¿Imaginas lo que pensé cuando lo vi salir por la puerta de esa casa sin saber si volvería a verlo o escucharle nunca más? Yo sé que le quieres, pero yo no le quiero menos que tú. Sé que eres su favorito, que te ama, pero él no es sangre de tu sangre, sino mío — dijo aun completamente desnudo pero llevándose las manos a los ojos para secarse las lágrimas. — ¿Cuándo cojones vas a aprender a responder por tus actos? ¿Justificaba tus celos el golpearle en la cara, Alfonso? — preguntó mi tío evidentemente enfadado. — ¿Me vas a reprochar toda la vida que por un ataque de celos cometiera un error? Me dolió a mi diez millones de veces más él corazón de lo que le ha podido doler a él mi bofetada cuando él me puso la otra mejilla para que le diera otro golpe, dejándome claro que lo había perdido para siempre. Conozco a mi hijo, y en ese momento supe que esa sería la última vez que lo iba a tocar, y no para golpearle, sino para abrazarle o besarle como merece y yo tanto deseo—. — ¿Pero no te has dado cuenta de que tú con tu actitud has apartado a tu hijo? ¿No te quieres enterar de que si hubieras sido paciente y bueno como eras en el pasado, tu hijo te querría por lo menos tanto como a mí? Es más, ya te lo digo… casi seguro de que si nunca le hubieras presionado a él ni a mí, la virginidad de tu hijo la habrías tomado tú en mi lugar —. — Entonces te atreves a afirmarlo, te has follado a mi hijo, ¿verdad? —. — Como te prometí que ...
... haría, no le merecías y pensé que jamás te iba a perdonar, así que ¿por qué privarle de lo único que él pobre muchacho tanto deseaba? —. — ¿Por qué dices que pensabas que no me iba a perdonar? ¿A caso lo ha hecho? — preguntó mi padre acercándose a mirar a los ojos de mi tío, mientras colocaba sus manos en los hombros de él. — Pues sinceramente lo está valorando, todo dependerá de ti — dijo mi tío. — ¿Me tomas el pelo, Dani? — dijo mi padre con cara de no estar en condiciones de recibir bromas. — Sí, Gonzalo se lo está pensando. No ha sido fácil convencerle de que no eres tan mala persona como te has comportado estos días… perdón, rectifico, estos años — dijo mi tío con tono de reproche. — Y qué esperabas, Daniel. Estaba en un matrimonio con una persona incapaz de querer a su propio hijo por celos, con unas hijas egoístas que no piensan más que en su propio beneficio, con un hijo que no me permitiste ni tan siquiera casi poder acariciar, desprovisto de sexo contigo por más de tres años y sin acostarme con nadie porque no concibo con estar con alguien si no estáis vosotros. ¿No es para enloquecer, Dani? He sido más que paciente, pero veía como mi hijo cada vez se alejaba más de mí y se enamoraba de ti. Ponte en mi lugar y dime, ¿no te habría pasado a ti lo mismo? — dijo mi padre casi gritando de desesperación. — No, Alfonso. Cuando Gonzalo me reveló que me quería, aun me hacía sentir mal, porque aunque lo deseaba, lo quería demasiado como para hacer algo que ...