1. Aires cordilleranos


    Fecha: 16/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Epikuro, Fuente: CuentoRelatos

    Esto pasó en el verano del 2021. Había trascurrido casi un año de pandemia y con mi grupo de amigos nos arrancamos a la cordillera. Era principios de año así que fue un viaje que salió en una noche de carrete, nada de planificaciones y cosas por el estilo.
    
    Mochilas con todo lo necesario, carpas, abrigo y cocinillas. Días de abundante de sol y naturaleza, acampando en medio de la nada junto al río, con cerveza, tabaco, música al gusto y amistad de toda la vida. Todo era un encanto.
    
    Para beneficio mío, no estábamos solos, a unos metros de nuestras carpas había tres chicas acampando a las que saludamos amablemente. En esos momentos ni siquiera me percaté de ellas puesto que sólo estaba disfrutando de la escapada. Fue un entretenido día y llegó la noche. Mis amigas y amigos cantaban ya borrachos por el consumo de cervezas y vino tinto. Yo, por mi parte, igual de borracho en un momento me cansé de compartir y decidí apartarme al río a fumar un tabaco que procedí a enrolar.
    
    Mientras fumo, me percato de una linda silueta de mujer en la oscuridad de inmensas montañas, aquella cintura y el agua como un anillo me invadió por dentro como una expresión de arte natural. Diminutos movimientos, como sacudiéndose, se levanta de su posición genuflexa y como una lámpara que ilumina enciende el fuego. Así la imaginaba y ella se limpiaba sus encantos. No pude ver nada, todo quedó como un secreto escondido en mi mente. Esa misma silueta después caminaba a su lugar de descanso sin ...
    ... linterna. En medio de la oscuridad, admiraba la osadía de caminar desnuda en medio de la noche de la imparable cordillera.
    
    Al otro día tomaba un café por la mañana, me gusta despertar temprano por costumbre, además que no había bebido mucho. Compartía anécdotas con mi amiga que me acompañaba, cuando en un momento se acerca una de las chicas de la carpa próxima.
    
    – Pregunte no más vecina, ¿qué necesita? – dijo amablemente mi amiga
    
    – Hola cabros, disculpa que los moleste, quería pedirles un favor y es que si pudieran pasarme un cuchillo porfa
    
    – Sipo amiga, ahí mi amiguito justo lo tiene al lado.
    
    Le pasé el cuchillo y me dio las gracias. Todo muy cotidiano, con suerte la miré y a los minutos después me sentí como una persona muy tosca frente a su presencia. Estamos en verano y con poca ropa. Afortunadamente, como decimos en mi país, me puse vío’.
    
    Por la tarde, ya todos disfrutaban de otro hermoso día de sol y río. El agua estaba riquísima y hacía mucho calor. Me dieron ganar de fumar y partir una piña que había llevado para hacer un ponche. Recordé que el cuchillo que llevé se lo había prestado a aquella mujer hasta ahora misteriosa para mí y lo fui a buscar. Me acerqué al lugar de su carpa y justamente estaba ella, la saludé.
    
    – Hola vecina
    
    – Hola – me sonrío.
    
    Fue ahí que la miré, no era hermosa, pero me llamó la atención. Ojos negros, flequillo, pelo tomado, nariz fina, boca pequeña, dientes disparejemos, colmillos encaramados y tatuajes difusos en los ...
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