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Atrapados en el ascensor 2: ahijada excitada
Fecha: 17/04/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos
... se les marcaban los pezones. Cada vez venían ideas más siniestras a mi cabeza. Esas dos estaban demasiado buenas para resistir a una situación tan morbosa y a la cantidad de tiempo que llevaba sin meterla en caliente. Sabía que existía una opción, pero podía arruinarme la vida. Después de hablar sobre sus pezones marcados, ambas comenzaron a discutir, en esa ocasión por ver cuál de las dos tenía las tetas más grandes. Yo las veía prácticamente idénticas de tamaño, pero tanto la una como la otra creían ser las poseedoras de los mejores melones. Si había diferencia, debía ser mínima, a mí me daban ganas de enterrar la cara entre los dos pares por igual. Todo se puso peor cuando Vega y Ares decidieron que la mejor manera de salir de dudas era enseñarme a mí los pechos. Consciente de lo que podía suponer, intenté que no lo hicieran, pero estaban decididas a que las sacara de dudas. Las mellizas bajaron los tirantes de sus vestidos dejando al descubierto sus grandes y perfectamente redondeadas tetas. Tuve que reunir un poder de contención que no sabía que tenía para no lanzarme a por ellas. Sabía que no podía hacer eso y mucho menos cometer el error de decidir cuál de las dos las tenía más grandes, aunque si no me hubiera quedado más remedio me hubiese decantado por mi ahijada, aunque por muy poca diferencia. - Chicas, son iguales... seguro que le habéis gustado las dos. - ¿En serio? - Preguntó Ares. - Claro, ¿queréis volver a verlo y se lo preguntáis? - ...
... ¡Sí! - Respondieron al unísono. - ¿Qué estaríais dispuestas a hacer para que eso suceda? - Cualquier cosa. - Dijo Vega. En ese momento las dos hermanas ya habían dejado caer el vestido y estaban en tanga ante mis ojos. En mi cabeza resonaban cinco palabras: "no te las puedes follar". Pero había muchas más cosas, tan divertidas como placenteras, que podía hacer con ellas. Agarré a Vega de la mano y tiré de ella para colocarla justo delante de mí. La miré a los ojos y supe que realmente estaba dispuesta a cualquier cosa para salirse con la suya. Sin darle más vueltas, le metí la lengua en la boca. Mi ahijada me correspondió sin pensárselo y yo le sujeté el culo a dos manos de inmediato. Pese al frío, su cuerpo estaba ardiendo y sus menudos pezones se clavaron en mi pecho. Perdí la noción del tiempo mientras Vega y yo nos besábamos y solo volví a la realidad al sentir que Ares se abría paso entre nuestras piernas. La hermana de mi ahijada no quería quedar excluida de lo que creía que era su pasaporte hacia el futbolista que tan cachondas las ponía. No tuve que decirle nada, mientras mis dedos comenzaban a abrirse paso hacia la humedad de su melliza, Ares me bajó la cremallera y me liberó la polla, ansiosa por entrar en acción. Se colocaron de tal forma que pude seguir besando a Vega mientras Ares me la chupaba. Lo hizo poco a poco, empezando sutilmente por la punta. Mientras más centímetros engullía, con más fuerza apretaba yo las perfectas curvas de su hermana. ...