1. Me llamó desesperada (4)


    Fecha: 18/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Track, Fuente: TodoRelatos

    ... vibrador, ir a por tu cosas y salir de mi casa para no volver nunca más o despedirte de ellas para siempre e ir donde está la vida que sabes que deseas.”
    
    La puta cerda de mierda me miró desesperada. Si no la tuviese tanto asco, me habría dado pena. Pero no era el caso.
    
    Miraba a los dos lados, se notaba como dudaba. Yo, mientras tanto, disfrutaba como un cabrón de sus dudas. Sabía lo que iba a elegir pero si no lo hacía, me guardaba el as en la manga de chantajearla con el vídeo que grabé. No era mi plan preferido, pero estaba dispuesto a usarlo. Esa perra de mierda no se me iba a escapar.
    
    “Te quedan 10 segundos, cerda. 8, 7, 6…”
    
    A apenas un par de segundos de que diese la hora convenida, la puta cerda, llorosa, sabiendo que estaba firmando el fin de su vida como hasta ahora, se dirigió, gateando, con las tetas bamboleantes y el vibrador aun en su coño, donde estaba el collar y el trípode.
    
    Cuando llegó, sollozaba como si estuviera de camino al matadero. Me miró con cara de dar pena (cosa que no consiguió) y le devolví mi mejor sonrisa cruel, despiadada. Mi polla también tenía opinión, pero no era el momento.
    
    “Has elegido, puta mierda. Sabes perfectamente las consecuencias de esta elección, no te las voy a repetir, pero me alegro mucho de que por fin hayas aceptado lo que eres en realidad. Tu nueva vida, si se puede llamar así, empieza aquí. Y no, ya no puedes salir de ella. Ponte de rodillas, manos a la espalda, mirando a la tablet y no te muevas. Sigues ...
    ... sin poder correrte.”
    
    Despacio, disfrutando el momento, de su entrega definitiva, me acerqué a las cosas que alguna vez le pertenecieron. Quería que se diese cuenta de cómo guardaba su documentación, de como vaciaba su monedero, de cómo cortaba sus tarjetas, de cómo iba, poco a poco, destruyendo su vida.
    
    Vi su cara de horror y supe que este era el momento de asestar el golpe definitivo a su autoestima, de asegurarme de que realmente no había marcha atrás, de que se le quedase grabado lo que era.
    
    “Puta cerda de mierda, vas a leer una cosa. Es posible que sea la última vez en tu puta vida que leas algo. También es posible que sea la última vez que parezca que haces algo por iniciativa propia, aunque ya no sea así. Ah, y casi con total seguridad, será la última vez que pronuncies tu nombre.”
    
    Disfruté de su cara de horror, de pánico. Me regodee mirándola, viéndola sufrir.
    
    Encendí la tablet y abrí la app de teleprompter. Tenía sus últimas palabras como humana escritas para que las leyese y quedasen para la prosperidad. No es que me hiciese falta ya como chantaje, pero era el clavo final del ataúd de su vida pasada.
    
    Me acerqué a la puta mierda y le puse el collar. Cerré el candado y quedó colgando en su pecho, por encima de esas ubres que daban tanto juego. Me aseguré de que se veía su cara en la grabación.
    
    “Puta mierda, lee. Sin titubeos. Sin saltarte nada. Solo lee lo que te aparece en pantalla. Deja las manos a la espalda.”
    
    Cuando vió la primera frase, ...