1. Calienta solo lo que te vayas a comer


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Isaza Morales, Fuente: CuentoRelatos

    Alejandra era una amiga de una amiga. Nos juntábamos solo de pura coincidencia, y cuando nuestra amiga común se mudó a Alemania, ya no había nada que nos uniese. Años después, la empecé a seguir en Instagram y madre mía: menudo cuerpazo había echado. Subía historias de fotos suyas en el espejo cada pocos días, mostrando su pelo castaño y remarcando su figura. Aprovechaba cualquier ocasión para interactuar con ella, y hacer algún avance.
    
    En verano, comenzó a subir fotos en bikini de cintura para arriba, en las que se podía apreciar la forma redondeada tan perfecta de sus tetas, además de alguna foto en la que se veía que pasaba algunas tardes en una piscina de la ciudad cerca de su casa, por lo que decidí ir un día a tantear.
    
    Me presenté una calurosa tarde de agosto y allí estaba ella. Llevaba una camiseta oversize beige junto con unas chanclas negras y unas gafas de sol redondas. Habría llegado unos minutos antes que yo y estaba colocando la toalla en el césped. Me acerqué a saludarla
    
    Marcos: Hola Ale, ¿qué tal?
    
    Alejandra: Hombre Marcos, ¿cómo tú por aquí?
    
    Marcos: Nada, estuve dando una vuelta en bici y ahora vine a refrescarme. ¿Te importa si me siento aquí contigo?
    
    Alejandra: No, no, adelante. Que así me das conversación.
    
    Puse mi toalla al lado de ella y saqué la crema solar. Ella por su parte se quitó la camiseta, quedándose únicamente con el bikini azul eléctrico que llevaba debajo y se empezó a dar la crema. Yo por mi parte hice lo mismo y cuando ...
    ... acabé de dármela por delante, le pedí si por favor me daba ella en la espalda, lo cual aceptó si luego la ayudaba yo a ella.
    
    Me mandó tumbarme bocabajo, se arrodilló al lado y comenzó a extenderme la crema por la parte baja de mi espalda. Yo tenía el cuello girado en dirección hacia ella, observando su figura, con los talones pegados a su culo, y su abdomen plano hasta el inicio de la curva de sus pechos. En un momento dado cruzamos miradas y ella respondió con una leve sonrisa. Posteriormente se sentó en el límite de mi espalda y comenzó a pasarme las manos por la zona alta de la espalda. Se movía lentamente haciendo círculos pasando por mis hombros, tríceps y escápulas. Cuando acabó, se echó encima de mí, y aplastando sus pechos contra mi espalda, me susurró al oído: ”Ahora te toca a ti”.
    
    Se levantó y se colocó en su toalla igual que estaba yo antes, no sin antes desanudarse el nudo del bikini. Empecé a pasar mis manos lentamente por sus escapulas y hombros, produciendo unos pequeños gemidos de placer en ella. -Jodeeer, que gusto- dijo ella mientras mis manos pasaban por la mitad de su espalda.
    
    Dada su aparente docilidad, una vez le pasé las manos por toda la espalda, decidí dar otra pasada por los laterales de su tronco. Fui pasando las manos desde el centro de su espalda rodeando su cuerpo hasta tocar su abdomen mínimamente con la punta de mis dedos. Hice lo mismo con todas las zonas de su espalda, hacia arriba en dirección a su cuello, hasta que finalmente en vez ...
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