1. Calienta solo lo que te vayas a comer


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Isaza Morales, Fuente: CuentoRelatos

    ... de tocar su abdomen toqué superficialmente sus pechos.
    
    Ella no pareció importarle, por lo que me quedé en esa misma zona de su espalda bajando en cada pasada un poquito más. Ella acabó por levantarse arqueando un poco su espalda y girando su cara hacia mí. – ¿No te parece que ahí ya me has dado bastante? – dijo ella con una sonrisa pícara.
    
    -Es que no quiero que te quemes- dije yo tras colocar mis manos completamente sobre sus pechos y lanzarme lentamente hacia su boca.
    
    Se giró quedando tumbada en su toalla. Rodeó mi cuello con sus brazos y mis caderas con su pierna izquierda.
    
    Marcos: Como me estás calentando, hija de puta.
    
    Alejandra: Ufff, pues anda que tú. ¿Traes protección?
    
    Marcos: Si. Vamos a los baños, que no aguanto más.
    
    Alejandra: No, a los baños no, que están llenos de gente. Vamos a los vestuarios del fondo, que allí no entra nadie ahora. Vete yendo, por si nos ve alguien entrar juntos.
    
    Agarré el preservativo que tenía en la cartera y fui andando tranquilamente hacia allí. A los dos minutos, entró por aquella puerta de hierro Alejandra. Cerró y vino andando hacia mí.
    
    Nos comenzamos a besar de nuevo, y ella no tardó en echar mano a mi polla. Acto seguido, se arrodilló, me bajó el bañador y comenzó a chupármela. Estuvo así no más de 30 segundos hasta que ya estuve listo. Sacó el preservativo del bolsillo de mi bañador, retiró el envoltorio y me lo colocó. La volteé contra la pared, lo cual acompañó poniendo sus manos en ella. Le quité la ...
    ... parte de abajo del bikini y se la introduje lentamente. Empecé suavemente con mis manos en sus caderas.
    
    Posteriormente, le desanudé la parte de arriba del bikini y se la retiré por la cabeza, pasando mis manos a posarse sobre sus pechos. Comencé a aumentar el ritmo, y por ende el ruido producido por el choque de mis caderas con su culo. -Ahg, ahg, dame más, dame más- me suplicaba entre gemidos.
    
    Seguí aumentando el ritmo, a la par que ella aumentaba la intensidad de sus gemidos, hasta que, tras unos minutos, me corrí. Seguí dándole unos segundos más y le di un azote antes de salirme de ella. -Ven, sientate en mi cara, guapa- le dije yo echándome en el suelo del vestuario.
    
    Colocó su coño encima de mi boca y se orientó en dirección hacia mis piernas. Ella colocó sus manos en mi pecho, para posteriormente retirarme el preservativo ya usado, masturbar mi pene luego y finalmente abalanzarse sobre mi polla, quedando inmersos en un 69. Yo por mi parte estaba inmerso en mi tarea, con mi lengua penetrando su vagina y mis manos en sus caderas. Fui aumentando la intensidad según iban aumentando sus gemidos hasta que finalmente explotó en mi cara.
    
    Tras unos segundos, se volteó y se sentó sobre mi abdomen. -Joder, qué buena follada- dijo ella jadeante, con sus manos en mi pecho.
    
    – Es que, con un cuerpazo como el tuyo, uno tiene que esmerarse- dije yo pasando con mi mano de su culo a su abdomen, hasta posarse sobre su pecho izquierdo.
    
    Atraje su cuerpo hacía abajo, quedando ...