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El hijo no pudo evitar correrse pero a ella...
Fecha: 22/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Zorro Blanco, Fuente: TodoRelatos
Todo quedó en silencio a partir de ese momento en la habitación de Carmen, donde la débil luz de las lamparitas en sendas mesitas de noche le daban un ambiente acogedor. Ella aún sentía la leche resbalando por su piel así que pidió ayuda a Leo. —¿Puedes darme una toalla del armario Leo? —le dijo suavemente. —¡Oh claro mamá! —dijo su hijo. Leo no solo cogió la toalla sino que la ayudó limpiando la leche de su culo y su espalda para no manchar la cama. —¡Gracias cariño! —dijo ella agradecida dejándose limpiar por él. El ambiente era raro, tan raro como antes cuando simulaban el coito o su madre se la chupaba o él le acariciaba las tetas. —¡Siento haberme corrido mamá! Pero, ¡no he podido evitarlo! —dijo de repente Leo con arrepentimiento. —¡No pasa nada cariño! Yo también me he corrido —le confesó ella. —¿En serio? —preguntó el extrañado y complacido—. Pero si yo no he… Carmen comprendió la sorpresa de su hijo. —Bueno cariño, a veces no es necesaria la penetración para que una mujer tenga un orgasmo —le confesó. —¿Ah no? —se preguntó Leo de nuevo. —¡No, simplemente la excitación del momento ya tenido bastante que ver! Bueno eso y una ayudita con mis deditos —le confesó con algo de pudor. El hijo se sintió avergonzado por la confesión de su madre excitada mientras él frotaba su erección con su culo. —¿Entonces, no te ha disgustado? —¡No, tonto! ¡Todo lo contrario, ha sido excitante! —le confesó en voz baja, como si las paredes de ...
... su dormitorio pudiesen oírlos. —Pensé que no podía hacerlo pero, ¡no he podido contenerme! —dijo su hijo arrepintiéndose una vez más ante ella por su osada acción. —¡No pasa nada cariño! Ha pasado así y ya está, anda no te martirices más por lo sucedido —le rogó su madre incorporándose tras terminar su hijo de limpiar los restos de semen por toda su espalda y su culo. De repente se vieron desnudos el uno frente al otro, la polla de Leo aún estaba tremendamente dura y apuntaba a su madre mientras esta, sintiéndose desnuda se tapó su sexo doblando la toalla de manos que él había usado para limpiar su espalda. Sus pechos asomaban por el conjunto de lencería tras haber estado boca abajo, así que la débil luz los iluminaba de una forma cálida y sensual. —¡Bueno creo que voy a darme una ducha! —dijo la madre sonriendo a su hijo. —¡Sí, creo que la necesitas! —dijo Leo devolviéndole la sonrisa. El agua de la ducha comenzó a caer refrescando el cuerpo caliente y sudoroso de una amorosa madre. Mientras esta se enjabona, en su mente rememoraba los íntimos momentos que habían protagonizado delante de la pantalla del portátil y no podía comprender lo lejos que habían llegado. Aún recordaba la sensación de sentir entrar el glande de Leo en su boca, o cómo este le tocaba las tetitas. Ella misma ahora se las tocaba para intentar recordar el roce de sus dedos con ellas pero, ¡no era lo mismo! Su dura verga entre sus cachetes, moviéndose entre estos mientras le ...