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El juguete de Rowan – Capítulo 3
Fecha: 29/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Sexo en Grupo Autor: Kora, Fuente: SexoSinTabues30
El almuerzo había terminado como todos los días desde que Alina aprendió sus nuevas reglas: de rodillas, agradeciendo con la voz temblorosa cada descarga caliente que recibía en su boca. Cinco hombres, cinco veces “gracias por la comida”, y luego a tragar sin dudar. Su cuerpo estaba entrenado. Su mente, resquebrajada pero dócil. Ya no discutía. Ya no lloraba con el mismo pánico. Lo que antes era horror, ahora era obediencia. Automática, asustada, pero… obediencia. Rowan apareció poco después, impecable como siempre, con la camisa negra arremangada y los ojos fríos. —Vamos a ver una película, nena. Ella lo miró sin entender al principio. Luego asintió en silencio, con la mirada baja. —Y no hace falta que te vistas. El dildo de entrenamiento seguía enterrado profundamente dentro de su culo, con aquella ridícula cola de peluche colgando entre sus nalgas. Caminar así era humillante, y doloroso. Pero ella no protestó. Solo lo siguió. La sala era amplia, con sillones de cuero y una televisión enorme. Rowan se sentó en uno de los sillones centrales, y luego la miró, desabrochándose el pantalón. —Ven. Entiérrate en mi polla. Ella tragó saliva y obedeció. Se arrodilló frente a él, lo acarició con cuidado y luego, ayudándose con las manos, se sentó sobre su miembro duro y caliente. El cuerpo de Alina se estremeció al sentir cómo la llenaba por completo, cómo el dildo en su ano intensificaba la presión por dentro. Gritó suavemente, mordiendo su ...
... labio. —Manos atrás. —ordenó él, mientras comenzaba la película—. Y no las muevas. O habrá castigo. —Sí, papi… Él le acomodó las muñecas detrás de la espalda y luego la dejó sentada sobre su polla, completamente empalada, como si fuera un juguete humano. Sus músculos internos temblaban, ya extremadamente sensibles, y el calor la hacía sudar. La película comenzó. Ella no supo ni cuál era. Rowan empezó a jugar con sus pezones, pellizcándolos con fuerza. Luego bajó su mano y le acarició el clítoris con rudeza, frotando con intensidad. Ella se arqueó, gimió fuerte, pero él solo le murmuró al oído: —Concéntrate. Si no me dices de qué trató la película al final, serás castigada. Y duro. Ella sollozó, asintiendo rápido. —Sí, papi… Pero le era imposible concentrarse. Cada roce en su clítoris la sacudía, cada movimiento de su cadera sobre el pene grueso de Rowan la acercaba al borde. Él la estimulaba sin compasión. Una vez. Dos. Cinco. Llegó al séptimo orgasmo retorciéndose, con lágrimas de puro agotamiento. El cuerpo entero le temblaba, los pezones hinchados y su vulva palpitando de tan sensible. Cuando la película terminó, Rowan apagó el televisor y le tomó el mentón con dos dedos. —¿De qué trató la película nena? Ella lo miró con los ojos vidriosos, sin poder decir una palabra. —Lo… lo siento, papi… no sé. Rowan chasqueó la lengua. —Vas a aprender a obedecer incluso con el cerebro nublado por placer. La tomó de los brazos y la llevó de nuevo al ...