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Gordas Capitulo 1
Fecha: 30/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
Todo esto empieza en un rincón apartado del mundo. Un lugar humilde, de casas de madera con techos de zinc que crujían con cada brisa, de calles sin pavimentar donde los niños corrían descalzos y los vecinos se saludaban con una sonrisa honesta. Allí vivían tres nenas tan hermosas como singulares: Luna, Camila y Sol. Eran inseparables. Iban juntas a la escuela por las mañanas, con sus mochilas viejas colgando del hombro y el cabello suelto bailando con el viento. Pero por las tardes, cuando los deberes estaban hechos y el sol empezaba a esconderse, la curiosidad les ganaba… y comenzaban sus pequeñas aventuras. Un día, mientras exploraban los alrededores del barrio, encontraron una casona antigua y olvidada, cubierta de enredaderas, con ventanas rotas y una puerta apenas sostenida por las bisagras. “¿Y si entramos?” preguntó Sol, con esa chispa en los ojos que siempre significaba problemas… o diversión. Dentro, el polvo cubría todo como una manta gris. Subieron al ático, guiadas por la emoción de descubrir algo prohibido. Allí, entre muebles viejos y cajas llenas de telas, encontraron un espejo, pesado, con un borde en cuero desgastado y letras doradas Camila limpió el cristal con la manga de su saco, y un destello de la luz de las ventanas, reflejadas en el espejo iluminó el cuarto. Al instante, una sensación cálida recorrió sus cuerpos. “¿Si seré bonita?” susurró Luna, mientras veía su figura voluptuosa en el espejo Las chicas se miraron entre sí, y soltaron ...
... carcajadas, riéndose encantadas. Las tres tenían un físico en común; quizás eso también era parte de lo que las unía. Eran gorditas, no mucho, pero lo suficiente como para que en la escuela algunos niños hicieran comentarios tontos… y ellas simplemente se rieran entre sí. Luna tenía mejillas redonditas y rosadas, como si siempre acabara de reírse. Su cuerpo era suave y generoso, con caderas anchas y sus piernas fuertes así como su trasero que le daba un aire maternal a pesar de su corta edad. Camila, la más alta, tenía una pancita simpática que se asomaba por debajo de su blusa cuando se estiraba, y un andar despreocupado que la hacía parecer flotar. Su cabello largo siempre estaba despeinado, pero ella decía que era “libre, como yo”. Sol, la más inquieta, era bajita y algo rellenita, con brazos gruesos que usaba para abrazar fuerte y defender a sus amigas cuando hacía falta. Siempre tenía una sonrisa pícara, y sus ojos brillaban como si supiera algo que nadie más sabía. “las tres nos vemos… lindas, ¿no?” dijo Camila, tocándose la cintura con curiosidad. “Nos vemos como deberíamos vernos siempre”, respondió Sol, sin apartar la vista del cristal. Sin saberlo, ese instante frente al espejo fue el inicio de algo grande. Algo que no solo cambiaría cómo se veían… sino cómo se sentían en su propia piel. Luna se apretó los pechos sobre su ropa. “Ya quisieran esas niñitas tener unas tetas como estas”, y soltó una risa que fue seguida por sus amigas. Sentadas ...