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Descubrí que disfruto mucho puteando para bajar el estrés…
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Infidelidad Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Cuando a mi marido sufrió un ataque al corazón, debido a lo mucho que trabajaba en nuestra empresa, debido a eso, durante el tiempo que estuvo hospitalizado, y algo más, tuve que hacerme cargo de dirigir y administrar nuestro negocio. Aunque tengo la preparación académica, la verdad es que nada me había preparado, para lo que se me avecinaba, ya que comencé a ser víctima del estrés, que todo eso me generaba, y para colmo de males, no tenía donde ni con quien desahogarme. Así que un viernes en la tarde, ya cuando comenzaba anochecer, y después de visitar en el hospital a mi marido, decidí irme a pasear, entrar en algún pub, tomarme algo y luego marcharme a casa. Pero la verdad es que no sé qué me sucedió, ya que desde que comencé a beber, como que no podía parar, de un pub fui a otros, y en el último en el que entré, ya con unas cuantas copas de más, y diciéndome a mí misma que me iría a casa a penas me tomase un último trago. Se me acercó un tipo, y comenzó a sacarme conversación, después de un rato me dijo, que él y varios de sus amigos, iban a tener una fiesta, y que gustosamente me invitaba. Yo no sé en qué diablos estaba yo pensando, que, sin conocerlo, me acuerdo que sonriendo le dije que, si aceptaba su invitación, la cosa es que, en el camino, creo que me preguntó algo, y como no sabía de qué me hablaba, lo único que se me ocurrió decirle fue, que ni idea tenía. Así que apenas llegamos a una mansión, me encontré en compañía de seis hombres jóvenes, evidentemente ...
... extranjeros, sí me di cuenta de que era la única mujer, y de que dichos tipos eran demasiado confianzudos, ya que apenas sin conocerlos, comencé a sentir sus manos agarrándome las nalgas, y acariciando mis tetas. Fue cuando les pregunté que se habían pensado ellos que yo era, uno de ellos, sonriendo me dijo. “Bueno si quieres como somos cinco, te pagamos el doble.” Yo me quedé entre confundida, e indignada, ya que no tenía ni la menor idea, del porque pensaban evidentemente que yo era una puta. Yo, ya estaba por agarrar mi cartera, y sacarlos de su error, cuando nada más de pensar lo que todos ellos pensaban hacer conmigo, me detuve justo antes de dirigirme a la puerta. Lo cierto es que desde que antes de que mi marido cayera en el hospital, no teníamos sexo, y desde luego después de la operación tampoco. Por lo que mi loca mente comenzó a volar sola, imaginándome todo lo que me podía pasar, si me quedaba en ese lugar, fue cuando la gruesa voz de uno de esos hombres me preguntó. “¿Qué me pasaba?” Sonriendo y dándome la vuelta les dije al tiempo que, dejaba caer mi vestido hasta el suelo. “Es que me siento algo mareada, pero ya se me pasa.” Así que los dejé que me continuasen acariciando y agarrando por todas partes, al tiempo que algunos de ellos me fueron despojando de mi ropa íntima, hasta que sentí una gruesa mano sobre uno de mis hombros, obligándome a que me agachase, rodeada todos ellos. De eso a que me pusieran a mamar no pasó mucho tiempo, yo me dejé llevar por el gusto de ...