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Las redes, tú y yo
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Sexo Virtual, Autor: la folie timide, Fuente: CuentoRelatos
Llevamos tiempo hablándonos por Instagram y luego por mensaje de texto, nunca nos hemos visto, pero no sé en qué momento empezó este flirteo que nos tiene desde hace años con unas ganas terribles. Hace un tiempo, recibí en mi casa un paquete de una tienda de lencería, me extrañó ya que sé que no había pedido nada. Cuando lo abro, era un set de corset con medias, color blanco espectacular y una bata negra de lo más mona. Al par de minutos me sonó el teléfono y era un mensaje de é "Espero te guste y que me lo modeles algún día". Con solo ese mensaje, mi calentura se puso a mil, él estaba en otra ciudad y sabía que iba a ser difícil, por ahora que eso pasara. Tenía que ponerme las pilas y hacer que al menos a larga distancia el gozara de esa ropa interior. No me he presentado, pero soy blanca, ojos verdes, senos tamaño 36 C, bien parados y puedo decir que un culo que no se queda atrás, de tengo unos cuarenta y tantos años. Llegó el día que dije que me tomaría unas fotos y se la enviaría con la ropa que me regalo. Tengo que decir que para él nunca haberme visto en persona, me quedó exacta la ropa, a la medida. Me tomé unas copitas de vino para ambientarme, puse música y empecé con el shooting. Trataba de hacerme fotos que se vieran sexys sin ser vulgar. Luego de varias fotos y con una calentura terrible, le envié la primera foto con el modo de que se desapareciera y no pudiera guardarlas. No tardo un segundo en tener respuesta de él. – "Eres una ...
... cabrona" – (Palabra que usamos los caribeños para cuando algo está o muy malo o muy bueno). "y lo sabes que es lo peor, eso no te puede quedar mejor y con solo verte ya me tienes grave, no veo cuando sea el día que te vea". Con esas palabras, la excitación que ya tenía iba en aumento. Me pidió mas fotos y yo de a ratos le enviaba una con alguna pose diferente. Ya mi entrepierna estaba sintiendo más y más la excitación. Le pregunte que pensaba y que me haría cuando me viera. "Que no te haría”, fue su respuesta. "Te metería la mano entre la ropa y empezaría a cucarte, te comería a besos el cuello y de poco la espalda”. “Te daría mordisquitos y jaloncitos de pelo". Mientras yo leía sus mensajes, me mojaba cada vez más, me retorcía evitando las ganas de tocarme, quería estar bien, pero bien excitada. Me preguntó que si me gustaba lo que me decía y solo pude enviarle un voice con voz entrecortada diciéndole que si. Él sabía que lo que me decía me estaba gustando… "te estaría chupándote el cuello y los pezones, bajar dos dedos y meterlos en ti, mojadita, para darte a probar y luego comerte a besos". Yo solo me tocaba las tetas y unía mis piernas para ejercer presión y sentir lo mojada que estaba. "Te deseo” fueron sus próximas palabras “te tengo ganas, te quiero calentar, ver tus pezones erectos y que me pidas que te lo meta, mientras veo que te sonrojas”. Llevábamos tanto tiempo que el conocía esa parte de mí, en las video llamadas cuando me decía ...