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La sumisa y el sumiso de la sumisa
Fecha: 09/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: rosameler, Fuente: TodoRelatos
... profesionalidad. La punta de la polla de goma rozó el ano de la joven, quien sonreía antes de agachar la cabeza. —Adelante ama, solo usted puede follarme por el culo—dijo con una gran sonrisa antes de apretar los dientes y recibir todo el pene. El ruido de las embestidas llenó el lugar, con ella gimiendo como una perra y Nico siendo incapaz de decir nada, bastante tenía con su dolor. Katy dio un enorme grito, el mejor orgasmo de su vida antes de caer agotada sobre la cama, mirando a Nico y sacando la lengua. Rosa miró su reloj, era hora de marcharse. —Limpia este desastre, pronto te llamaré—dijo antes de sacar el pene y quitárselo. —Si ama—recibió un azote como recompensa. Rosa abandonó la sala. Cuando Katy recuperó el aliento, miró a Nico. Buscó en un cajón y sacó un dildo, se lo puso a la cintura. Nico enseguida sabía que pretendía y sus intentos de escape fueron inútiles, pues se vio en cuatro, con los huevos a punto de reventar. —Shhh, la ama me ha enseñado bien—preparó su ano mientras ignoraba sus ruegos e incluso cantaba—. ¡vale ya! —le agarró de los huevos apretando con fuerza. Las embestidas aparecieron enseguida, mientras más enculaba, más apretaba los testículos del chico quien gritaba como un cerdo, con gritos ya agudos. ...
... La mente de Katy recordó los momentos de ser azotada y embistió con tanta fuerza que no se dio cuenta de que hizo lo mismo con los huevos. El grito de él al sentir sus huevos aplastados bajo la mano y el grito de ella por alcanzar un gran orgasmo resonó por la habitación. Cuando Katy recuperó el sentido, sintió su mano gelatinosa. —Ops, parece que he ido demasiado lejos—quitó la goma con suma facilidad. Nico yacía inconsciente. —Bueno, al menos ya no le dolerán los huevos—reía traviesa ella antes de quitarle los amarres, vestirse y marcharse de allí. Ya en casa, se preguntaba cuando volvería a ver a Rosa. Ella decía siempre cuando podían verse. Ahora tocaba esperar, y lo hizo desnuda y sentada sobre una bolsa de hielo, pues su culito aún estaba rojo. —Joder…que puta y cabrona soy—pensaba metiéndose los dedos con sus piernas abiertas y masturbándose recordando el momento con su ama y su sumiso. En ese momento sonó el teléfono, sus ojos se iluminaron al ver el nombre de Rosa. —En tres días en esta dirección, iremos a la playa a humillarte—fue el mensaje. Cuando su mente se imaginó desnuda delante de muchos hombres en la playa su cuerpo tembló y gimió con fuerza al alcanzar un gran orgasmo. Iba a resultar muy interesante ese día…