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Esther y su padre, un incesto inevitable
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... mío. -Y yo a ti hija, pero por lo que acabamos de hacer moriremos en pecado. -Donde hay amor no hay pecado, padre. Lo cogió de la mano. -¿A dónde quieres ir? -A mi habitación. -¿Para qué? -Para que me enseñes a correrme tocándome -lo besó sin lengua-. Oí decir… Imaginó lo que oyera decir. -¿Quieres que te aprenda a masturbarte? -¿Eso es lo que llaman hacer la pera? -Te enseño a tocarte y se acabó. Mañana no volveremos a hablar de esto. Esther, puso morritos. Lo volvió a besar, esta vez con lengua. -Pero es que yo te amo, papá. -Lo tomas o lo dejas. -Lo tomo, amor mío, lo tomo. Ya en la habitación, le dijo Esther a su padre: -Desnúdate, papá. Quiero ver a un hombre desnudo. Edelmiro, se desnudó, se echó al lado de su hija, que estaba boca arriba sobre la cama, y le dijo. -Cierra los ojos y piensa en un chico que te guste. -Ya. Le cogió la mano, le apartó dos dedos y se los metió en la boca, los sacó y se los puso encima del capuchón del clítoris. -Acaricia el clítoris de abajo a arriba, hacia los lados y alrededor e imagina que ese chico te está besando. -Bésame, papá. Edelmiro besó a su hija con lengua unos minutos. -Ahora imagina que te está magreando y ...
... comiendo las tetas. -Cómeme las tetas y magrealas, papá. Edelmiro disfrutó de las maravillosas tetas de su hija, el doble de tiempo del que disfrutó de su boca. -Ahora mete los dedos dentro de tu coñito, y fóllalo. Metió los dedos y se folló el coño mientras su padre la besaba, y le comía las tetas. Pasado un tiempo le dijo: -Creo que me voy a correr, papá. Imagina que ese chico te mete la polla en el coño. -Métemela, papá. -Es el chico el que te la tiene que meter… -Tú eres en quien estoy pensando. Edelmiro, que tenía un empalme brutal, se echó encima de su hija y se la metió. Entró muy, muy apretada, pero Esther estaba tan cachonda y tan mojada, que no sintió dolor. Disfrutó de cada centímetro de polla que entró en su coño. Ni cinco minutos tardó en correrse. -¡¡¡Me corro, papa!!! Edelmiro, sintiendo como su hija temblaba debajo de él… Sintiendo cómo el estrecho coño apretaba su polla y la bañaba de jugos y cómo gemía de placer, no pudo evitar comenzar a correrse. Quiso quitar la polla, pero Esther apretó las nalgas de su padre contra ella… Con la polla enterrada hasta el fondo, Edelmiro, comiéndola a besos, llenó de leche el coño de su hija. Esa noche, no quedó preñada, esa noche. Quique.