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Estoy sola en casa y llega mi cuñado
Fecha: 11/05/2026, Categorías: Incesto Autor: libelula, Fuente: CuentoRelatos
... Las tetas es lo que más a mano tienen los tíos y en mi caso me dejan a su merced. Me ha pasado con muchos chicos que apenas me gustaban. Con Fernando no iba a ser menos y además este si que me gustaba. Me rendí y abandoné a sus caricias. Me besó con lengua, y mmm… cómo besaba el condenado. Con las tetas fuera quedaba bajarme los pantis que en un segundo estaban en el suelo. Me levantó en el aire para sentarme en la mesa y sacándome los pantis de los pies, me quitó las bragas y empezó a comerme el coño de forma deliciosa. Pronto tenía toda la cara empapada de mis flujos y me daba un orgasmo que me hizo estremecer y gritar de placer. Se levantó para besarme y noté el sabor de mis flujos, le lamí la cara saboreándolos. Me puso en cuatro con las tetas sobre la mesa y apuntando su miembro me colocó su capullo entre los labios de la vagina y de una embestida me penetró. Uf… cómo se sentía aquella verga en mi interior, sus sacudidas me producían gemidos que a él le excitaban y notaba su dureza ajustada a las paredes vaginales dándome un gusto extremo. Pronto noté su descarga inundando mi tesoro y me vine a la vez con una corrida que me hizo temblar. “Mereció la pena, ¿verdad cuñadita?”. No dije nada porque no me salían las palabras de cómo me dejó. Andaba con prisa y se despidió. “Vuelvo a la noche y terminamos lo que hemos empezado”. Sabía que mi marido estaba de viaje por negocios y esa noche dormía sola. Por la tarde vino a visitarme una amiga y quiso bajar a tomar ...
... un café. Entramos en una cafetería cercana, no me había dejado cambiar. “es un momento y está ahí al lado”, dijo, así que iba con lo puesto, llamando la atención con mis pezones bien marcados y mi vulva apretada por la licra marcando rajita. ¡Hala que bien! Así que, entre lo cachonda que aún andaba y cómo me miraban los tíos me sentía algo fulana, aunque a mi amiga le encantaba mi look. Fernando llamó que no venía a cenar que tenía un compromiso. A todo esto, mi hermana ya había llamado y le dije que había estado comiendo y se había ido con prisa, que me había dicho vendría tarde, así que yo ya estaré durmiendo cuando llegue, le dije. Me metí en la cama viendo que no llegaba, pero no podía dormir, estaba excitadísima y pensando en la verga exquisita de Fernando mi mano acariciaba mis tetas y sexo. Estaba a mil. Pasadas más de las 24 h sonó el timbre. Me había acostado desnuda y me puse la bata para abrir la puerta. Nada más entrar empezó a besarme y magrearme, venía contento con alguna copita. Fuimos a la cama y me llenó de besos, lamió cada centímetro de mi cuerpo y me colocó encima en posición de 69. Nos comíamos apresurados como si nos fuera a faltar tiempo. Su verga era magnífica, con su gran tronco y unos huevos más bien pequeños apretados junto a su culo. Los comí y fui subiendo hasta el glande que ya goteaba. Lo lamí con esmero y empecé a meterla y sacarla de mi boca ensalivándola a conciencia. Su comida de coño no desmerecía y estaba a punto de correrme como ...