1. El Hechicero del Bosque


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... firmes pero no brutales, quitando el sudor, los restos de hierbas y los fluidos secos. El agua se enturbia, pero él no parece importarle.
    
    Después, la acuesta boca abajo sobre una mesa cubierta de pieles y unta aceites tibios en su espalda, nalgas y piernas. Sus manos, ahora hábiles en lugar de invasivas, amasan los músculos tensos por horas de inmovilidad.
    
    —"Deja de llorar. El llanto altera la composición de las lágrimas."— dice, casi como un reproche técnico. Lora solloza, pero el calor del aceite y el alivio del dolor son traicioneramente buenos.
    
    —"Eres un monstruo…"— murmura, con la voz ronca. Hallileel no se ofende.
    
    —"La Súcubo habría llenado cinco tarros en este tiempo. Y no te habría dado un baño después."—
    
    Cuando termina, la viste con una túnica holgada y la lleva a una pequeña habitación con un colchón en el suelo. —"Descansa. Mañana necesitaré más."—
    
    La puerta se cierra. El giro de la llave suena como una condena.
    
    Lora reflexiona, su cuerpo ya no es del todo suyo. Pero Hallileel no la violó, no la lastimó por placer… solo la usó, como un instrumento. ¿Es eso mejor… o peor?
    
    Ala Mañana Siguiente.
    
    El chirrido de la puerta despierta a Lora. La luz del amanecer se filtra por la pequeña ventana de la habitación, iluminando la figura imponente de Hallileel en el umbral. En sus manos, una bandeja humeante:
    
    ·Frutas de temporada (cortadas con precisión).
    
    ·Pan artesanal (recién horneado, crujiente).
    
    ·Huevos fritos con tocino (grasa dorada ...
    ... aún burbujeante).
    
    ·Frijoles negros (aromatizados con hierbas que Lora no reconoce).
    
    ·Café con leche (el aroma llena la habitación).
    
    Hallileel coloca la bandeja frente a ella sin una palabra. —"Desayuna. Volverás a la silla después."— Lora mira la comida con odio y hambre a partes iguales. Su estómago gruñe, traicionándola. —"¿Y si me niego?"— escupe, aunque ya sabe la respuesta.
    
    Hallileel no se molesta en sonreír. —"Si tiras la comida, te pondré un embudo y te alimentaré con pasta de nutrientes. No es una amenaza, es un hecho."—
    
    Lora alza la mano, tentada a lanzar todo al suelo… pero se detiene. Sabe que él no miente. Ya ha visto su eficiencia brutal, su falta de sadismo innecesario. Si dice que usará un embudo, lo hará. Con un suspiro quebrado, toma el tenedor y clava los huevos.
    
    El pan está perfecto (irritantemente delicioso). El café es suave, con un toque de canela (¿por qué demonios sabe tan bien?). Hasta los frijoles tienen una profundidad de sabor que la enfurece. Cada bocado es una humillación. Su cuerpo celebra la comida; su orgullo la maldice.
    
    Hallileel Observa desde la puerta, el hechicero asiente, satisfecho. —"Sabia elección."— Antes de salir, añade: —"Hoy recolectaremos lágrimas. Prepárate para llorar."—
    
    …
    
    Lora está expuesta, vulnerable, cada centímetro de su piel al descubierto. Las cadenas crujen mientras se retuerce, pero la silla está diseñada para no permitir escape alguno.
    
    Las lágrimas caen por sus mejillas, y Hallileel las ...
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