1. El Hechicero del Bosque


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... deseos sucios de tus seguidores, su lujuria… ella los absorbió y se volvió más fuerte."
    
    Con voz fría, como si leyera un inventario, enumera: —"Necesitaba sus fluidos: vaginales, anales, leche de pecho, saliva, lágrimas, sudor, flema, vómito, heces, orina… todo. Pero tú la dejaste escapar."— Una pausa. Sus ojos se posan en el cuerpo expuesto de Lora, evaluando.
    
    —"Ahora tendré que sacar el doble de ti. Y como eres humana… será más trabajoso."—
    
    La mezcla de hierbas, el miedo y la humillación hacen que el cuerpo de Lora reaccione de manera incontrolable. Un sonido húmedo y escape de gases rompe el silencio de la cabaña. Hallileel no se disgusta. Al contrario, sonríe con satisfacción.
    
    —"Excelente."— Toma una bandeja de metal y la coloca bajo ella. —"Ahora, haz fuerza."— Lora aprieta los dientes, las mejillas rojas de vergüenza. —"¡No voy a…! ¡No puedo!"— Con un suspiro exasperado, el hechicero se despoja de la bata, revelando un cuerpo delgado pero marcado por rituales: tatuajes que brillan débilmente, cicatrices antiguas y un miembro grueso, semi-erecto, con runas talladas en la base.
    
    No hay lujuria en sus ojos. Solo eficiencia. —"Si no colaboras, lo haré por ti."— Con precisión quirúrgica, la punta de su miembro presiona el anillo de Lora, masajeando con movimientos circulares. No es una penetración—es un estímulo calculado.
    
    —"¡Déjame en paz! ¡No—! ¡AH—!" El cuerpo de Lora traiciona su voluntad. Los músculos abdominales se contraen, y todo lo que había dentro ...
    ... de ella se libera violentamente en la bandeja: los restos de la malteada espesa, el bagel de queso mal digerido, bilis y gases atrapados. Hallileel observa el contenido con interés académico.
    
    —"Maldición… la malteada complicará la separación de nutrientes."— murmura, revolviendo el líquido con un dedo. "Pero servirá." Sin perder tiempo, el hechicero levanta otra jarra de vidrio, esta vez con una boquilla angosta.
    
    —"Ahora, la orina. Bebe esto."— Le acerca un brebaje turbio. "Acelerará el proceso." Lora intenta negarse, pero Hallileel le aprieta la nariz y vierte el líquido en su boca.
    
    —"Respira hondo… y empuja otra vez."—
    
    …
    
    Después de tres sesiones brutales de "masajes" invasivos, Lora yace exhausta, temblando en la silla de ritual. Su cuerpo ya no tiene nada más que expulsar. El tarro de dos litros de orina está sellado, junto a otros recipientes llenos de fluidos recolectados.
    
    Hallileel observa su trabajo con satisfacción profesional, como un artesano que ha terminado una pieza complicada. —"Por hoy, terminamos."—
    
    Con un gesto, las cadenas se abren. Lora cae hacia adelante, pero Hallileel la atrapa antes de que se estrelle contra el suelo. No es un acto de ternura, sino de utilidad—no puede permitir que su recipiente se lastime.
    
    La lleva en brazos—como a un saco flojo de huesos y piel—hacia un baño rudimentario en otra habitación. Una tina de madera llena de agua tibia la espera.
    
    Lora no tiene fuerzas para resistirse. Hallileel la lava con manos ...
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