1. El Hechicero del Bosque


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... satisfecho. No disfruta su sufrimiento, pero tampoco lo evita. Para él, Lora es un recurso, un medio para un fin.
    
    …
    
    La mañana llega con un desayuno sencillo pero nutritivo: avena espesa, nueces y otra infusión amarga—algo la está preparando. Hallileel, de pie frente a ella, explica con tono clínico:
    
    —"Hoy necesito leche materna. Los súcubos la producen naturalmente, pero en tu caso… requeriremos ayuda."— Le entrega una taza humeante de un líquido turbio, denso, con un olor a tierra húmeda y hierbas fermentadas. —"Bebe. Esto convencerá a tu cuerpo de que estás embarazada."—
    
    Lora duda, pero sabe que resistirse es inútil. Traga de un solo golpe, y casi de inmediato, un calor opresivo se expande por su pecho. Sus senos, ya sensibles por la manipulación previa, empiezan a hincharse, pesados y doloridos. —"Duele…"— murmura, pero Hallileel ya está preparando el siguiente paso.
    
    El Suspensor, No es la silla hoy. En su lugar, correas de cuero gruesas cuelgan del techo, con argollas para los tobillos.
    
    —"Esto permitirá que tu parte inferior descanse. Hoy solo nos enfocaremos en la parte superior."—
    
    La levanta sin ceremonia, enganchando sus tobillos en las correas, hasta que queda suspendida boca abajo, su cuerpo balanceándose levemente en el aire.
    
    Las Boquillas de Cristal: Hallileel ajusta dos dispositivos de vidrio a sus pezones, conectados a tubos que drenan en frascos esterilizados. La succión es automática, constante, y Lora grita cuando el vacío empieza ...
    ... a extraer la primera leche.
    
    El Sudor: Su cuerpo, estresado y sobreestimulado, gotea humedad, que es recolectada en una bandeja colocada bajo su cabeza.
    
    El Azote Preventivo: Cada vez que sus párpados tiemblan, cerca del desmayo, Hallileel golpea con un látigo de cuero suave sus muslos—solo un roce, pero suficiente para mantenerla consciente.
    
    —"No puedes desmayarte. Las hierbas solo funcionan si estás despierta."— Sus pechos están en llamas, la leche fluye en hilos gruesos y blancos, pero el proceso es inhumanamente rápido. El suspensor hace que la sangre se acumule en su torso, dándole una sensación de mareo constante. Cada azote es una caricia cruel, diseñada para mantenerla al borde del colapso sin permitírselo.
    
    Después de horas, los frascos están llenos. Hallileel la baja con la misma eficiencia con que la subió, depositándola en el colchón.
    
    —"Descansa. Mañana necesitaré lágrimas otra vez."— Le entrega otra infusión, esta vez para disminuir la producción de leche, pero el daño ya está hecho. Sus pezones están irritados, sus senos palpitantes, la puerta se cierra y Lora se queda mirando al techo, su cuerpo ya no es suyo.
    
    …
    
    El sonido de la cerradura al abrirse despierta a Lora. Tres días. Lleva tres días encerrada, convertida en una fábrica de fluidos para los rituales de Hallileel.
    
    El “viejo” hechicero entra con una bandeja que desprende un aroma pesado y grasiento:
    
    Cerdo frito (crujiente, brillante de aceite). Sopa de carne espesa (con trozos ...
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