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La Dama de Tenerife
Fecha: 20/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Jon Dom 50, Fuente: TodoRelatos
Es mi primer relato. A pesar de estar en la parte de sumisión, veréis que tiene un tono mucho más pausado y tranquilo que los que se suelen publicar aquí. No es mi intención gustar a todos. De hecho solo quiero gustar a unas pocas mujeres que pasen por aquí y que quieran saber de mi. Espero que os guste. LA DAMA DE TENERIFE El jet privado aterrizó en el aeropuerto de Tenerife Sur con la precisión de un reloj suizo. Ni un minuto antes, ni uno después. Era una costumbre de Hugo: todo bajo control, incluso el tiempo. Mientras descendía por la escalerilla, el sol de la tarde lo recibió como un rey. Tenerife siempre lo recibía así. No como un turista, sino como un hombre que sabía lo que quería y cómo conseguirlo. La brisa salina del Atlántico rozó su rostro mientras se ajustaba los puños de su camisa de seda negra. Llevaba un traje oscuro de corte italiano, hecho a medida en Milán, y unos mocasines de piel de lagarto que apenas hacían ruido al caminar. En su muñeca brillaba un reloj de oro blanco Patek Philippe, heredado de su padre. No era un hombre de ostentaciones, pero todo en él irradiaba poder, elegancia y seguridad. El chófer lo esperaba junto a un Mercedes-Maybach blindado. Unas amables palabras de recibimiento y Hugo subió al asiento trasero, se acomodó y marcó un número en su teléfono encriptado. La llamada fue breve. —Llegaré en cuarenta minutos. Asegúrate de que todo esté listo. Colgó. Cerró los ojos y dejó que la música lo envolviera. Shine ...
... On You Crazy Diamonds, Parte I, de Pink Floyd, sonaba en el sistema de sonido del coche. Era una de sus temas favoritos. La atmósfera que creaba era perfecta para lo que le esperaba en las próximas horas. Era una mezcla de melancolía y deseo, como si el mundo fuera una gran historia de amor que aún no había terminado. Tenerife siempre había sido un refugio para quienes buscaban escapar. No solo del frío o de la rutina, sino de sí mismos. Para Hugo, era un lugar donde el tiempo se detenía y donde el lujo se mezclaba con el silencio. Era el escenario perfecto para encuentros privados, donde los secretos podían quedarse entre las paredes de una suite de lujo. Su círculo próximo de ejecutivos sabía que esa tarde no le podían molestar bajo ningún concepto. “Evento privado” reflejaba su calendario. Llegó al hotel Bahía del Duque poco después de las siete de la tarde. El establecimiento era una joya del sur de la isla: un complejo de villas privadas con jardines tropicales, fuentes de mármol y vistas al océano. Hugo no se alojaba en cualquier suite. Se había reservado la presidencial: una villa privada de dos plantas con vistas al Atlántico, decorada con madera noble, mármol blanco y una cama con dosel que parecía salida de un sueño prohibido. La habitación tenía todo lo necesario: un salón privado, una terraza con jacuzzi, una bodega de vinos seleccionados y un sistema de sonido envolvente que permitía escuchar cada nota con precisión casi quirúrgica. Era un espacio ...