-
El conserje de la comunidad (Cap IV)
Fecha: 21/05/2026, Categorías: No Consentido Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos
... peor. -Vamos a ver… Creo que tendríamos que dejar claras algunas cosas. Primero, según el estatuto de los trabajadores… - -¡El estatuto de los trabajadores me lo paso por el forro de los cojones! No sé si estás entendiendo esto, pedazo de estúpido. Quiero que me tires la basura todas las noches, porque te pasas el día haciendo el vago, y nunca te veo en conserjería. De manera que si no quieres tener un verdadero problema conmigo, me vas a tirar la basura todos los días.- De repente, la parte más furibunda de mí, se activó para dar paso a la peor versión del conserje, la versión psicópata. La versión vengativa, la versión que nadie debería ver jamás. -Está bien… La bajaré, la bajaré todos los días. Aunque imagino que habrá días en las que usted no esté y su esposa tampoco, en ese caso imagino que no sacaré la basura- -¡No me jodas! Que todos sabemos que dispones de llaves de todas las casas. Si ves que no estamos, entras y tiras la puta basura - Acababa de hacer justo lo que yo quería, acababa de caer en la puta trampa del conserje. Acababa de abrirme la puerta de su casa legalmente. Y yo me aprovecharía de ello, y lo haría porque ese hombre me había tratado como si fuese una mierda, un perro. Y no hay cosa que más detesto que eso. No tardó ni tres días en aparecer la oportunidad. Esa gentuza se había ido junta y era la hora de irme, subía arriba y no encontré la basura. Yo ya había echado las llaves siempre por si se presentaba la ...
... ocasión. Aproveché y entré en casa, como soy perro viejo, mientras entraba, no perdía ojo de nada, buscaba cámaras de videovigilancia. Por muy pequeñas que fueran. Y no encontré nada. Ni de mini espías, ni siquiera tenían la webcam del portátil abierta, de manera que me sentí libre de poder revisar, buscar algún punto débil, algo con lo que poder vengarme de esa gente. Entre en el despacho de ella, rebusqué en el escritorio, y allí lo hallé. Era un sobre de una clínica de fertilidad. Lo abrí y allí lo entendí todo. Esa mujer, era fértil, pero no se atrevía a decirle a su marido que el problema lo tenía él. Comenzaba a nacer una idea en mi cerebro, tan sucia, turbia y perversa, que posiblemente, jamás se me habría ocurrido en circunstancias normales. Pero ni ese individuo era normal, ni esa gente se merecía lo que estaba imaginando. A partir de entonces, comencé a ser más simpático con Constantino, y también con Elena. Más bien, era diligente, servicial, era para ellos como un sirviente al que podían manipular como quisieran. Habían pasado un par de semanas, y ya podía entrar en su casa tranquilamente. Constantino, se iba el martes a una conferencia de médicos hasta el viernes. Cuando me enteré, comencé a darle forma a mi horrible plan. Ese plan, comenzaría el martes por la noche. Y terminaría el viernes. -Buenas noches doña Elena. Si le parece bien entraré a recoger las bolsas.- Elena había abierto la puerta, llevaba una especie de camisón blanco de ...