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Presa urbana. Cap. 11
Fecha: 22/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... lado. "¡Arriba!" Le palmeó el trasero con dureza, haciéndola chillar. Empezó a ponerse en pie. Fue un pequeño consuelo para él que pareciera aún más hecha polvo de lo que se sentía él. Siguió parpadeando y bostezando. Aunque su cabello fuera un desastre por lo alborotado, estaba preciosa. "Las manos detrás de ti," ordenó una vez que estuvo de pie. Ella obedeció. Se quedó de pie con la cabeza inclinada mientras le abrochaba unas muñequeras estrechas de cuero negro. Las muñequeras tenían pequeños anillos en D enganchados a ellas, aptos para un pequeño candado. Las enganchó juntas, luego se puso detrás de ella, pasándole las manos por los costados. Ella se estremeció ante su contacto. Le rodeó los tobillos con muñequeras estrechas idénticas. Se puso de pie detrás de ella y la rodeó para sentir de nuevo el peso, el calor y la suavidad de sus pechos. Ella gimió, recostándose contra él, apoyando la cabeza en su hombro. Sus manos no querían marcharse, pero tenía más cosas que hacer. Enganchó una cadena de seis pies (como 1,8 m.) a modo de correa en el collar de La Hembra y la llevó fuera de la celda. Caminaba con orgullo, la cabeza alta y los hombros hacia atrás, colocando cada pie directamente en frente del otro. Era un truco que probablemente había aprendido en sus años de modelo. Mientras la conducía al corredor, vio a Hines mirándola. Parecía como si alguien le hubiera golpeado en la cabeza con un bate de béisbol. Parecía contenta de seguir adelante, al final de ...
... su correa. Pasaron por el vestíbulo hasta otra de aquellas puertas de metal. Le dio unos golpes antes de abrirla: Tres golpes, la señal para empezar el espectáculo. Entró con La Hembra. Mientras cerraba la puerta detrás de ellos, la oyó jadear. Era una de las habitaciones más grandes, que se utilizaba para el entrenamiento. En el otro extremo había un hombre con una larga túnica negra, el rostro oculto por una capucha negra. La túnica estaba abierta. Parecía estar desnudo bajo ella. Una mujer desnuda delgada estaba de rodillas delante de él, las manos esposadas. Luchaba y protestaba sin palabras. Emitía unos sonidos amortiguados, y era evidente la razón. La mano del hombre sujetaba por la parte de atrás la cabeza rubia, impidiéndole alejarse. Sus brazos, encadenados tras la espalda, se curvaban y se retorcían mientras trataba en vano de liberar las manos de las esposas de acero. Otro hombre, vestido con ropas y capucha idénticas, permanecía a un lado, observando su actuación y esperando su turno. El primer hombre blandía una fusta en la mano libre. Golpeó a la mujer dos veces, levemente, en la cadera. Siguió luchando, gruñendo y quejándose a través de la nariz. Ron podía escuchar los sonidos débiles y húmedos. La Hembra empezó a escabullirse lejos de la escena, pero él la trajo de vuelta a su sitio con un fuerte tirón en su correa. Miró para ver el efecto que el espectáculo estaba teniendo sobre ella. Se limitaba a mirar a la mujer, con una expresión indescifrable, con ...