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Los viajes de mi marido
Fecha: 23/05/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
Esto es algo que le pasó a mi marido hace años, antes de casarse conmigo, cuando tenía un trabajo en el que viajaba mucho y tenía que ir por los pueblos, hospedándose en pensiones y hostales baratos, porque solían ser lugares apartados de las grandes ciudades, pero con mucho paso de viajantes y camioneros, por lo que habían adaptado sus negocios a esas necesidades, como que en aquellos parajes hubiera algún que otro Club de carretera en los que tener un rato de diversión durante esos largos viajes de otras épocas. Mi marido había ido en alguna ocasión a esos clubs, porque era joven y aprovechaba para desahogarse con alguna que le gustara, aunque no le atraía excesivamente ese ambiente de prostitución degradada. En uno de esos viajes a una zona remota, tuvo ocasión de hospedaste en un Hostal que le recomendaron. Lo atendía una señora viuda con sus tres hijas de 16, 13 y 11 años, que a pesar de su edad, también ayudaban a su madre en esas labores, para hacer las camas y limpiar las habitaciones. Normalmente era la mayor la que entraba en su habitación para arreglársela cada mañana, mostrándose muy simpática con mi marido, que me decía que siempre se le insinuaba, haciéndole caer que si por la noche tenía frío o se sentía solito, avisara a su mamá para que la mandara con él, por un suplemento diario. Tanto insistía la niña, y también su madre, que una vez le pidió que se la enviara porque era una chica guapa y con buen cuerpo, y mi marido nunca había estado con una ...
... chica tan joven, por lo que le ganó el morbo de la situación y cayó en esa tentación. Al llegar la noche, la chica apareció en su habitación con un camisón casi transparente, que realzaba su cuerpo moreno de preciosos pechos y largas piernas torneadas, que ante la mirada asombrada de mi marido, sin decir nada, se metió en su cama, pegando su cuerpo al de él, dejando que las manos de mi marido palparan sus juveniles carnes. La chica empezó a dar muestras de su excitación y no tuvo ningún remilgo en ponerse a hacerle un oral exquisito a mi sorprendido marido, por la experiencia y habilidad de aquella chiquilla manejando su lengua con maestría, aunque no la dejó que continuara porque acabaría corriéndose antes de lo deseado. Pero ella seguía parecer querer llevar la iniciativa, moviéndose en la cama para ponerse en la posición que más podía provocarle para ser follada como a él más le gustara, ofreciéndose primero en cuatro patas para ser penetrada, tanto vaginalmente como analmente, a lo que tampoco puso pegas, por lo que mi marido repartió sus corridas entre su coño y culo. Luego continuaron con otras posturas para culminar con una larga sesión de sexo con la chiquilla, en la que le dejó exhausto. Ella se quedó a dormir con él, pero se levantó temprano, antes de que mi marido se despertara, recordando esa noche como muy especial y con una dulce compañía. Al día siguiente, la dueña del Hostal le preguntó: —¿Que tal ha pasado la noche? —Genial, muy bien. Le ...