1. Piel en penumbra - parte 2-


    Fecha: 29/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Patternman, Fuente: TodoRelatos

    ... jugar con uno en su culo dibujando círculos, mientras con la otra le agarraba bien la teta.
    
    Cosa que ya sabía viendo como cada vez se mojaba más y su agujero empezaba poco a poco a dilatarse, a la vez que iba metiendo mis dedos.
    
    Y sin más preámbulo, empecé a meterle poco a poco la punta. Ella intentaba no gritar por el pequeño dolor que sentía al notar como mi polla entraba gorda en su agujerito estrecho.
    
    Me lo vas a reventar.
    
    Con un poco de traza y cuidado, fui acabando de metérsela entera mientras con una mano por delante frotaba su coño y con la otra pellizcaba un pezón.
    
    Embísteme fuerte!!
    
    Cada vez se iba mojando más, yo no paraba de clavársela hasta que en una de esas azoté fuerte su nalga.
    
    Entre clavada y clavada ella sacó de su bolsillo como pudo, ya que tenía los pantalones por los tobillos, e hizo una videollamada a su marido. En la penumbra de aquel lugar no se iba a ver nada, o si mas no, a mí.
    
    Se veía y escuchaba a su marido preocupado, por nuestra parte, casi ni se ...
    ... divisaba la cara de ella entre las sombras recibiendo mis pollazos pero no podía reprimir algún que otro ligero gemido.
    
    A todo esto me acerqué a su oreja y le susurraba:
    
    Su respiración ya se sentía cada vez más acelerada y su coño empezaba a chorrear. Aceleré mis movimientos para correrme a la misma vez.
    
    Al mismo tiempo que le decía esto yo colgaba la llamada y le daba una gran descarga de leche.
    
    A la vez que acababa la frase y yo iba sacando la polla sonaba su teléfono, era su marido. Ella descolgó y puso el manos libres para poder tenerlas libres y así irse vistiendo.
    
    Colgó.
    
    Sabíamos que él no tardaría mucho, ya que su casa estaba al lado.
    
    La luz del garaje se enciende a la vez que se escucha como la puerta empieza abrirse.
    
    A todo esto, la cara de Blanca era todo un cuadro, ella si entendía esos comentarios.
    
    Dijo el marido.
    
    Preguntó ella haciéndose la tonta delante de su marido.
    
    Y así fue como, sin esperarlo, intercambiaron teléfonos, ahora ya se tendrían localizados. 
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