-
Una herencia familiar muy complicada III
Fecha: 29/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos
Una herencia familiar muy complicada III Capítulo 3 El reencuentro A pesar de que Diana nunca dejaba traslucir sus emociones, dio un salto y salió casi corriendo para desde la puerta del palacete abrir con el mando a distancia de su propio coche la cancela, y después indicándoles a las recién llegadas con señas que aparcasen dentro de la gran cochera, de la que a su vez abrió la puerta y se dirigió hacia allí para recibir a sus invitadas como la hermana mayor y haciendo las veces de anfitriona. Fue su gemela Minerva la que jocosamente dijo: -Jo, doña perfecta se ha puesto nerviosa ¿Os habéis dado cuenta? -Es que la situación tiene tela tía – dijo Afrodita – Esperemos que no nos culpen a nosotras de como las trato el capullo de nuestro abuelo. -No lo creo, - dijo Gea que se puso de pie y se acercó a la puerta para recibir de nuevo a las que consideraba, a una como su hermana pequeña y a la otra como si fuese su propia hija – pero yo también estoy muy nerviosa. Quedaron expectantes las cinco a la espera de que la hermana mayor acompañase a las dos invitadas hasta la casa, y cuando las vieron entrar respiraron relajadas, pues tanto Diana como las dos mujeres que acababan de llegar venían sonriendo y hablando animadamente. Nada más entrar en la casa, Catalina y Gea se abrazaron llorando y riendo a la vez, creando un ambiente completamente emotivo y haciendo que, a excepción de Penélope y Diana, a las demás les saltasen las lágrimas al ver aquel saludo tan ...
... entrañable. Fue Gea la que rompió el silencio diciendo: -Por fin podemos decir lo que siempre se nos han prohibido, y hoy me siento feliz por varias cosas, la primera saber que al final el capullo de Ulises fue capaz de pedir perdón, aunque como siempre sin dar la cara, y la siguiente poder recibiros en esta casa, que para mí sigue siendo vuestra, como os merecéis, Catalina como mi amiga, mi compañera y casi como mi hermana pequeña y a Penélope como a una hija que quise con locura y que perdí por la ambición de un título nobiliario. ¿Puedo abrazarte mi niña? -Claro Gea, a mí también me apetece darte un fuerte abrazo. – dijo Penélope demostrando una enorme simpatía y gran seguridad en sí misma, abrazando a la más mayor y dándole dos sonoros besos en sus mejillas – Pero de niña ya poco me queda, más bien soy una cuarentona amargada, y como dicen algunas de mis jóvenes residentes creyendo que no las oigo, “amargada y mal-follada”. -Pues será porque no quieres. – dijo Artemisa volviendo a demostrar su desparpajo – Porque tendrás cuarenta años, pero estas buenísima, ya quisieran algunas de veinte ser la mitad de hermosas que tú. -Perdona, nosotras ya nos conocemos, nos presentó Lidia. – dijo Afrodita interrumpiendo a todas y dándole dos sonoros besos – y esta pelota es Artemisa, un poco vulgar pero muy buena persona. Supongo que Diana se habrá presentado sola, y las otras dos son Minerva, que como comprobaras, ya que son idénticas, es la gemela de Diana, y Atenea, que ...