1. Amigos en la fortuna. Duodécima parte


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos

    ... suspensivos.
    
    —Creo que no, desde luego no se parece a él. Y siempre he creído saber cual de aquellos hombres con lo que tuve sexo es su padre. Fue una época de locura, casi no necesitábamos hacerlo entre nosotros, podíamos tirarnos semanas sin follar entre los dos por el frenesí que teníamos fuera de casa. No lo contarás a nadie, ¿verdad?
    
    Ana esbozó una sonrisa ladeada.
    
    —No, por supuesto. ¿Ves? Si seguimos confesándonos así, vamos a acabar siendo almas gemelas.
    
    —Tal vez ya lo seamos —respondió Aurora con ternura.
    
    —¿Te puedo preguntar algo?
    
    —Por supuesto.
    
    —¿Te gustaba aquello?
    
    —Si te soy sincera, sí—respondió aurora—. Pero a lo largo del embarazo de Aurori me di cuenta de que tenía que parar.
    
    —Entiendo.
    
    Eva soltó un quejido medio dormido y Aurora le acarició la mejilla para calmarla. Isabel se subió a una piedra cercana, exigiendo atención, y Ana acudió a sujetarla con dulzura.
    
    Ambas mujeres se miraron de nuevo, y en esa mirada estaba la confirmación silenciosa de que sus vidas podían haberse torcido, fracturado o reinventado, pero que el vínculo entre ellas nacía precisamente de esas imperfecciones. Porque cuando una mujer le cuenta a otra sus heridas, y esta le responde con las suyas, nace una amistad difícil de quebrar.
    
    –¿Nos sentamos a tomar un café y continuamos charlando? –propuso Ana.
    
    —Claro, yo te invito —dijo Aurora—, ¿no sabes que soy millonaria?
    
    Rieron y fueron a sentarse en una terraza al aire libre, bajo la sombra de los ...
    ... olmos. Pidieron dos cafés con leche. Su conversación giró hacia algo más banal, que si dónde había comprado una esas sandalias, que si en no sé dónde y no me hacen rozaduras, que si me gusta tu pulsera… Pero habían tocado temas muy íntimos como para que se quedaran guardados en un cajón.
    
    —Tengo curiosidad por saber cómo era eso de hacer de escort o de ser actriz porno; pensarás que soy una cotilla.
    
    —No, no pienso nada –dijo Ana riendo–. Yo también tengo curiosidad por saber cómo os lo montabais tu ex y tú. ¿Hagamos una cosa?
    
    —¿El qué?
    
    —Un turno para cada una para preguntar a la otra.
    
    —Vale –dijo Aurora, mirando a su alrededor y cerciorándose de que nadie alrededor pudiera escuchar. ¿Empiezas tú preguntando?
    
    Y así, de este modo, la amistad de ambas se hizo más fuerte al conocer tanto la una de la otra.
    
    —No tienes que avergonzarte de nada Ana. Hiciste todo aquello por tu hermana; tú al menos un propósito, yo lo hacía por vicio, como suelen decir.
    
    —Ya, pero tú tampoco tienes que avergonzarte Aurora. Hubo cosas de todo aquello que llegué a disfrutar. Era vender el cuerpo, pero conocí a gente interesante del mundillo del porno, y gente buena.
    
    —En cierto modo yo también me vendí… Los juegos de mi ex eran a menudo muy perversos en ese sentido. Una vez aceptó tres mil euros de un tipo por dejarle pasar la noche conmigo.
    
    —¡Vaya…!
    
    —Sí, el que probablemente me dejó embarazada de Aurori. Y ya te lo he dicho, lo paradójico es que lo disfruté.
    
    —Una vez me ...