1. Me obsesioné con aquella mujer


    Fecha: 02/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos

    ... apoyara poniéndose de puntillas. La giré para ponerla de espaldas y penetré su vagina. Le pasé la mano por la cintura para sujetarla y que no se cansara demasiado al estar de puntillas. La otra mano fue directa al clítoris y la masturbé un poco antes de empezar a follarla de verdad. Cuando empezó a jadear, la agarré de la cintura y empecé a penetrarla sin consideración. En cuanto se corrió se la saqué, abrí la puerta y la liberé sin desatarla las manos.
    
    Le dije que se acercara a una silla y la até al respaldo. La doblé hacia delante y la pase un dedo por el pubis para desplazarlo hacia el ano y jugar con el dedo haciendo círculos. Enseguida empezó a sentirse cómoda con las caricias anales y en un momento dado, introduje la primera falange del dedo. Soltó un suspiro entre la sorpresa y el dolor.
    
    -Acostúmbrate porque quiero que este agujero sea mío – la dije. A lo que asintió tímidamente.
    
    La incorporé, la besé en los labios y le dije que se tumbara boca arriba sobre una mesa. Le abrí las piernas sujetándola de los tobillos y la penetré introduciendo la polla entera. La follé presionando con un dedo el clítoris y nos corrimos al mismo tiempo. Rodeé la mesa y acerqué el miembro a su cara. Ella lo cogió con la mano y se lo metió en la boca. Como en anteriores ocasiones, me vestí y me marché.
    
    Tan solo dos días después recibí un SMS citándome para el día siguiente por la tarde, precisamente cuando estaba en una reunión de trabajo con su marido y otros compañeros. ...
    ... Sabía que Pedro se marchaba de viaje al día siguiente a primera hora de la mañana a una reunión en Londres, lo que nos daba la oportunidad de alargar el tiempo para follar.
    
    Al acabarla jornada laboral me pasé por un sex shop y compré dos tapones anales de distintos tamaños y de acero inoxidable. Venían en una cajita cubierta de terciopelo a modo de las que se usan en joyería para presentar las piezas. Estaba dispuesto a desvirgar su culito y tan solo pensarlo hacía que me empalmara.
    
    Esa noche, al llegar a casa, Elena me recibió en ropa interior lo que significaba que quería sexo. No me apetecía demasiado y hubiera preferido reservarme para el día siguiente, pero ante el miedo a que sospechara algo porque hacía unos diez días que no le proponía tener sexo, acepté.
    
    Antes cenamos con vino. Una botella de las que reservamos para eventos especiales que ya estaba abierta cuando llegué. Me fui a duchar y me esperó en la misma puerta corredera de la ducha. Nada más salir se arrodillo en el suelo y empezó a chuparme la polla. En cuanto me empalmé, sacó el tubo de lubricante de un cajón y me dijo que hiciera los honores. Este ritual consiste en ponérselo en el ojete y metérselo dentro con un dedo, tan solo un anticipo de lo que realmente quería que le metiese.
    
    Se inclinó apoyada en el inodoro. Puse la boca del tubo justo en su entrada y apreté. Una generosa porción de lubricante cayó sobre la piel y la esparcí alrededor del agujero negro para acabar introduciéndole dos dedos ...
«1...345...»