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Me obsesioné con aquella mujer
Fecha: 02/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos
Conocí a Mika en una cena de empresa con motivo del fin de año que organizó la empresa a la asistimos con nuestras parejas. Yo asistí con Elena mi mujer, que se había comprado un vestido negro para la ocasión, dado que había que asistir de rigurosa etiqueta. La verdad es que estaba preciosa y podía competir con cualquier otra mujer en elegancia y clase. Éramos más de cincuenta personas entre empleados y acompañantes y el evento se celebraba en los salones de un conocido hotel madrileño de cinco estrellas, junto a la plaza de Neptuno. Ya antes de la cena, mientras disfrutábamos del coctel que se sirvió en la zona de barra, donde todos nos pudimos saludar y presentar a nuestras compañías, me llamó la atención la esposa de Pedro, el subdirector de informática de la compañía. Tan solo coincidí con ella en el momento de las presentaciones y de la mano de su marido. Era una mujer menuda y delgada. Tenía unos grandes ojos verdes y el pelo rubio, casi blanco. De su anatomía no había nada que resaltar en especial, pero en conjunto era una mujer preciosa que irradiaba sensualidad y delicadeza. En el momento que estreché su mano tuve una sensación extraña que me llamó poderosamente la atención. El destino hizo que la organización nos sentara en la misma mesa de ocho comensales, coincidiendo ella justo enfrente de mí. La cena fue muy amena contando anécdotas que iban subiendo de tono a medida que circula el vino y los acompañantes se iban integrando al grupo, aunque mi mujer ...
... y la de Pablo, otro compañero, ya se conocían desde hacía tiempo. Al acabar la cena retiraron las mesas centrales y se empezaron a servir copas en una barra lateral. Le pregunté a Elena que quería beber y me acerqué a pedir dos ginebras con tónica. Cual fue mi sorpresa cuando Mika se colocó a mi lado y me preguntó si podía pedir otros dos más para ella y su marido. Casi de inmediato sentí el rocé de su pecho derecho sobre mi brazo, pero no le di importancia pensando que era casual. Seguíamos esperando a que nos sirvieran las copas cuando la vi separar los pliegues de su falda por debajo de la rodilla hasta mostrarme el muslo hasta la altura de la ingle. Una vez volvió la falda a su sitio me miró a los ojos y sonrió. Me quedé cortado. No sabía a qué venía aquello, pero me sentí cohibido. Se trataba de la esposa de un compañero, aunque se comportara como una buscona de bar. Volvimos a la zona donde nos habíamos acomodado los ocho y al rato me fui a los servicios y no tardó ni dos minutos en asomarse por la puerta del servicio de caballeros y al ver que solo estaba yo, entró y cerró la puerta pasando el pestillo para bloquear la puerta. Me miró fijamente y se apoyó en la encimera de los lavabos. Se levantó la falda y se deshizo de las bragas. Se giró y se inclinó mostrándome el trasero. Me coloqué detrás de ella sin llegar a subirme la bragueta, busqué su sexo a tientas con el pene y me introduje dentro de ella de una sola estocada. Estaba muy húmeda y entré sin ...