1. Me obsesioné con aquella mujer


    Fecha: 02/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: JESUS, Fuente: TodoRelatos

    ... problema. Con cada embestida ella retrasaba las caderas para aumentar la dureza de las penetraciones.
    
    Ni dos minutos tardamos en corrernos. Al acabar me guardé la polla en los pantalones y ella se metió en el servicio, imaginé que para limpiarse. Abandoné los servicios y la dejé allí para volver con los demás, era lo más prudente. Cinco minutos más tarde apareció, cogió a su marido de la mano y se fueron a bailar. No cruzamos ningún comentario en el resto de la noche.
    
    Unos días más tarde me la encontré en la puerta del edificio donde tenemos las oficinas de la empresa. Tan solo me dio las buenas tardes y me entregó un papel que me guarde inmediatamente, sin pararme a ver lo que ponía. Ya en el coche lo saqué del bolsillo y había escrito un número de teléfono y una breve nota que decía que la llamara en horario de trabajo.
    
    Saqué el móvil y gravé el número poniendo el nombre de una empresa. Hice una bolita con el papel y lo tiré. Me entraron muchas dudas de si debía llamarla en algún momento o era mejor borrar el número y así evitar la tentación de tener una historia extramatrimonial y menos con la mujer de un compañero. Pero no lo borré.
    
    Pasó al menos un mes antes de que me atreviera a marcar aquel número de teléfono. Tenía sensaciones encontradas. Por una parte, estaba deseoso de volver a follar como lo habíamos hecho en los servicios del hotel. Por otra me planteaba si merecía la pena engañar a mi mujer y más con la mujer de un compañero al que tenía que ver ...
    ... todos los días en el trabajo. Pero sucumbí a la tentación.
    
    Escuché su voz al otro lado de la línea, dulce y sensual. Me dijo que no esperaba que la llamase después de tanto tiempo. Tan solo añadió que me mandaba un mensaje al teléfono indicándome día, hora y dirección donde nos veríamos. Dos minutos después de colgar recibí un SMS dándome la información y solicitando respuesta por si no podía ese día. Ni siquiera consulté la agenda en el móvil. Si tenía alguna cita, ya la cambiaría.
    
    El jueves siguiente, tres días después, a las diez de la mañana estaba en el portal de la calle Velázquez. Me sorprendió mucho que la cita fuera en un lugar tan lujoso. Más tarde supe que era propiedad de la embajada de su país a disposición de su padre que era diplomático para cuando venía a Madrid y ella podía hacer uso del inmueble que estaba siempre listo para ser usado, de lo que se ocupaba la propia embajada.
    
    Me sorprendió cuando entré en el portal y el portero, vestido como si fuera un militar me preguntó mi nombre. Se lo facilite y me dijo que podía subir, que me estaban esperando. Cuando salí del ascensor vi entornada la puerta de la vivienda. Entré con sigilo, no sabía lo que me podía encontrar. Cerré la puerta, accedí al salón y la vi allí. Estaba tumbada en el suelo de madera, completamente desnuda y con las piernas abiertas.
    
    Con su mirada clavada en mí, empecé a desnudarme. Una vez en pelotas me arrodillé entre sus muslos. Me tendió los brazos y me tumbé sobre ella. Me cogió ...
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