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La sorpresa en un mal día
Fecha: 06/06/2026, Categorías: Hetero Autor: Mrnoviembre, Fuente: CuentoRelatos
... estaba disfrutando como hace mucho no hacía. –Mmmmm ¿te gustan mis tetas? Bufff, qué rico –me dijo después de que procedí a darles pequeñas mordidas a sus deliciosos pezones. En eso estaba cuando me paró en seco, se levantó y me guiñó un ojo. –Ya quiero ver lo que llevas debajo de tu pantalón. No me puedo concentrar con solo sentirlo –me dijo mientras se ponía de rodillas frente a mí que seguía sentado en el sillón. Desabrochó mi cinturón, luego el pantalón y de un solo movimiento me quitó tanto el pantalón como el bóxer liberando mi pene que estaba completamente erecto. La verdad tengo muy buen tamaño y siempre me han dicho que también tengo buena forma. Erecto mide unos 20cm y aunque no es muy grueso, tampoco es delgado. –Dios, qué rica verga me voy a comer –me dijo mientras se mordía el labio inferior y procedía a llevarse mi verga a la boca. Me estaba dando una mamada de infarto y una que otra vez se la sacaba para darse golpecitos en la cara. –Que delicia, eres una Diosa –fue lo único que alcancé a decir cuando de repente se colocó mi verga entre sus tetas para darme una rusa. Ahora me tocaba a mi hacerla gozar. La sujeté de los hombros y la traje hacia mí, haciendo que se sentara sobre mí con su espalda a mi pecho. Comencé a besarle los hombros y el cuello, mientras mis manos se dirigieron una a sus tetas y la otra bajaba por su abdomen hasta su entrepierna. Mi mano derecha se abría paso entre su piel y la tanga para llegar a su clítoris. Ahí me detuve y ...
... comencé a acariciarlo. –Pfffff no te vayas a detener, sigue así –me decía mientras comenzaba a gemir delicadamente. Mis dedos se introdujeron en su vagina y pude sentir toda su humedad. Saqué los dedos y me los llevé a la boca para probar sus jugos. –Qué mojadita estás, preciosa. Y tus jugos saben a gloria –le dije mientras volvía a llevarme los dedos a la boca y después procedí a con ambas manos darle suaves pellizcos a ambos pezones. Ella se retorcía y gemía. Mi mano derecha regresó a su entrepierna e introduje 2 dedos dentro de su vagina. Con mi boca comencé a besar su cuello y subí a su oreja. Después de estar un rato así, la coloqué en 4 con sus rodillas a la orilla del sillón y la cabeza en el respaldo. Me agaché e hice a un lado el tanga. –Que deliciosa panochita –le dije mientras con 2 dedos recorría toda su vulva, desde el clítoris hasta casi llegar a su ano. Mientras gemía comencé a comerle esa deliciosa panochita que sabía delicioso. Mi lengua se enfocó en su clítoris para luego recorrer toda la raja. A veces retiraba mi boca para introducir 2 dedos y darle pequeñas mordidas al clítoris. –Puta madre, vas hacer que me venga. Qué delicia, por favor ya reviéntame, te lo suplico –me decía mientras gemía. Me puse de pie, le di 2 azotes a cada una de esas preciosas nalgas y le escupí a su panochita. –Qué culazo tienes, chula. Te voy a clavar la verga hasta el fondo y quiero que todos tus vecinos se enteren del cogidón que te voy a dar –le indiqué mientras llevaba ...