1. La sorpresa en un mal día


    Fecha: 06/06/2026, Categorías: Hetero Autor: Mrnoviembre, Fuente: CuentoRelatos

    ... mis manos a mi caderas y me preparaba para penetrarla. La vista de sus nalgas en esa posición era impresionante y de una le clavé la verga hasta el fondo.
    
    –¡Aaaah qué delicia por favor no tengas piedad y cógeme como un animal! –gritaba mientras gemía.
    
    –Lo que tú ordenes, mi putita –le respondí para proceder a bombear. Me la estaba cogiendo como una bestia. Los choques de nuestros cuerpos y sus gemidos inundaron la sala en un ruido sensual que no tenía duda los vecinos estaban escuchando. De vez en cuando le daba una nalgada y le sacaba la verga para volver a llevar mi boca a su panocha. Subí una de mis piernas al sillón para clavarle con más fuerza la verga y ella gemía y golpeaba el sillón.
    
    Decidí cambiar de posición ya que deseaba ver como rebotaban esas preciosas tetas mientras cogíamos. La recosté boca arriba en el sillón y me fui sobre sus tetas. –No te entretengas mucho, mi panocha quiere más de tu verga –me dijo con una sonrisa coqueta en el rostro. –Ahora yo te pido que no digas nada y disfrutes –le respondí viéndola a la cara y con una mano sujetando su cuello.
    
    En esa posición llevé su pierna derecha a mi hombro y le clavé verga hasta el fondo. Comencé a penetrarla como si quisiera partirla en 2 mientras el movimiento de sus tetas me tenía en un trance. A veces soltaba su cuello para pellizcarle los pezones y darle pequeñas palmadas a esas tetas. –Qué rica estás, Lucía. Te mereces todos los orgasmos que desees –le dije antes de que me detuviera con sus ...
    ... brazos. –Ahora me toca a mí llevar el ritmo.
    
    Me recostó en el sillón y antes de montarme me ofreció su vagina para hacer un 69 mientras ella me volvía a dar una mamada. Estuvimos poco tiempo así, se levantó y se volteó. Me montó mientras nuestros ojos se miraban fijamente y comenzó a moverse. –Me encantas, Guillermo. Tienes una verga deliciosa –me decía entre gemidos mientras yo seguía perdido en el vaivén de sus tetas. Sus movimientos no eran rápidos pero lo hacía con una sutileza que me llevaba al cielo.
    
    –Eres una diosa. En estos momentos no sé si estoy soñando o esto es real, pero espero estés disfrutando tanto como yo lo estoy –le dije sonriendo. Llevó uno de sus dedos a mi boca y me guiñó el ojo. Me sujetó del brazo y me volvió a sentar en el sillón ahora con la espalda sobre el respaldo.
    
    –Espero estés listo para lo que viene. No quiero que te vengas, quiero esa leche para mi carita, ¿ok? –me dijo como si me estuviera dando una orden a lo que yo solo asentí con la cabeza. Me dio la espalda y comenzó a bajar, sujetó mi pene con una mano y se lo llevó a la entrada de su vulva. De una se la clavó hasta el fondo. –Qué delicia, hace rato que no disfrutaba tanto de una verga –me dijo para comenzar a subir y bajar. Otra vez la sala se inundó del sonido de sus gemidos mezclado con el choque de nuestros cuerpos. Se clavaba mi verga con una fuerza que creía que su intención era destruir el sillón mientras yo me aferraba de sus tetas.
    
    –Uff no voy a soportar más, Lucía. ...
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