1. ABRIENDO LAS ALITAS 10


    Fecha: 09/06/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30

    ... compañeros.
    
    Bailamos, platicamos y comimos. Toda la tarde David estuvo muy atento conmigo, me sonreía constantemente. Tal y como lo imaginé, mis compañeros me pidieron que cantara, yo iba preparado.
    
    Nunca me dejes,
    
    quiéreme mucho.
    
    No sabes cuánto te quiero.
    
    Que mi amor es tan grande
    
    que es un deseo
    
    de estar junto a ti.
    
    Y yo tan enamorado
    
    Te lo creí.
    
    Al momento de estar cantando no pude evitar voltear constantemente a mirar a David. Solo él existía para mí en ese momento. En cuanto terminé de cantar Yolanda se acercó discretamente para decirme algo.
    
    –Qué bárbaro, casi le declaraste tu amor.
    
    –Estás loca, yo le canté a todos.
    
    –Mm… pues por la cara que puso David entendió otra cosa.
    
    Cante un par de canciones más y seguimos disfrutando de la comida. Contamos chistes y anécdotas vividas durante los dos años que llevábamos juntos. Ninguno de mis amigos mencionó nada del incidente del campamento con Nicolás.
    
    A eso de las 6 de la tarde llegó la hora de retirarme. El viaje de regreso a casa era tardado porque los fines de semana había menos autobuses. Empecé a sentirme muy triste.
    
    –No te vayas todavía –suplicó David.
    
    –Es que los camiones ya van muy llenos a esta hora y si llego muy tarde me van a regañar.
    
    –¡Resuelto! Le pido a mi hermano que te llevemos en su auto y así nos quedamos más tiempo.
    
    Poco a poco los compañeros se fueron despidiendo hasta quedar solo David y yo ayudando a Carmen y a su mamá a recoger el tiradero. Como ...
    ... a las 8 dijimos que ya era hora de irnos a buscar a su hermano.
    
    Para llegar caminando a la casa de David debíamos pasar por la escuela. Durante el camino yo iba muy callado.
    
    –¿Estás triste? –me preguntó.
    
    –Un poco.
    
    –¿Por qué?
    
    –No sé.
    
    No me atrevía a decir que era porque ya no lo vería, pero no fue necesario. La energía que nos conectaba se hizo presente y nos hacía entender lo que el otro sentía con tan solo mirarnos, sobraban las palabras.
    
    David también caminaba callado, con la mirada en el suelo. Al pasar frente a la escuela nos detuvimos un momento. David se recargó en un auto que estaba ahí estacionado y cruzó los brazos. Yo me paré frente a él y me quedé mirándolo. Se veía nervioso, sentí que me quería decir algo, pero no se decidía.
    
    –¿En verdad estás enamorado de mí? –preguntó después de unos minutos de silencio.
    
    Mi respuesta no fue con palabras, gruesas lágrimas rodaron por mis mejillas. David abrió los brazos y no me pude contener más, nos fundimos en un sincero abrazo. Acomodé mi barbilla en su hombro y pegué la mejilla fuertemente a la suya.. Sus brazos me rodearon con firmeza, como reclamando que yo le pertenecía. Podía sentir su respiración y sentir el calor de su piel.
    
    Aprovechando la oscuridad de la calle duramos callados unos minutos así, descansando, desconectados del mundo. Nuestros cuerpos embonaban perfectamente, al igual que nuestras almas. Me sentía en paz.
    
    –Y ahora que íbamos a ser novios –me dijo quedito al oído.
    
    Sus ...
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