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ABRIENDO LAS ALITAS 10
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... palabras me llenaron de felicidad. Sentía en el pecho los latidos de su corazón. No había prisa, nada más existía, él, yo, y lo que sentíamos. Mi yo “sensible” captaba la energía que nos unía y mi yo sensible florecía. Solo se me ocurrió cantarle al oído. No sé qué tienen tus ojos. No sé qué tiene tu boca, que domina mis antojos y a mi sangre vuelve loca. No sé cómo fui a quererte, ni cómo te fui adorando. Me siento morir mil veces cuando no te estoy amando. David interrumpió mi canción para preguntarme con voz muy bajita. –Si te concediera un deseo, ¿Cuál sería? No supe qué contestarle. –Dime. Lo que quieras. Eso hacen los novios. ¿no? Mi diablillo me llenó la cabeza de locas ideas, imaginé muchas cosas, besarlo, acariciarlo ahí mismo. Pero pensé que no había tiempo, y que no era el lugar apropiado, eran fantasías imposibles, no quería dejar de abrazarlo, no quería que el momento terminara nunca. –Dime pues. ¿Qué deseo quieres que te conceda? –volvió a preguntarme al oído. Pensé que me daría algo, un regalo. En eso escuchamos que un auto se acercaba, nos soltamos y me retiré un poco de él. Luego de unos momentos contesté. —Lo que tú quieras –dije mirándolo directo a los ojos. Volteó David a todos lados, me tomó de la cintura y me jaló nuevamente hacia él. Su cara quedó a milímetros de la mía. Nuestra energía se unió y se hizo tan fuerte que se me erizó toda la piel. Topamos frente con frente, mi mirada atrapando la suya. ...
... Le correspondí el abrazo rodeándolo su cuello con mis brazos. Le acaricié el cabello. Intenté no pegar mucho mi duro pene al de él para no incomodarlo. La comunión sentimental entre los dos y el abrazo nos hacían uno solo. Nos transportamos fuera de este mundo, sus lindos ojos me comunicaban paz, amor. Entonces, el destino se apoderó de nuestra voluntad, lentamente, nuestros labios se encontraron y se unieron con delicadeza, y con temor de mi parte, temor a que ese momento fuera mentira, tan solo un sueño. Su beso me supo como ningún otro. Fue un beso de descubrimiento. Primero, sentir la piel, captar la energía, darnos cuenta de que lo necesitábamos. Luego separamos nuestros labios por unos instantes para reconocernos, para ver en nuestro interior a través de la mirada. Me sorprendí lo increíble que sentí sus labios, su reacción, su aceptación. Nos quedamos suspendidos en el tiempo por unos segundos. Enseguida la pasión apareció, un beso en serio, arrebatado, sin miedo, aceptando el placer de tocar nuestros labios, de jugar con nuestras lenguas. ¡Su boca era completamente mía! Después, sus labios empezaron a recorrer mi cuello y lo que me hicieron sentir fue indescriptible. Con sus labios y con la lengua exploró mi piel con suaves toques. Por supuesto que yo imité lo que me hacía. Con nuestras caricias nos provocamos suaves gemidos y leves espasmos en el cuerpo. No lo podía creer. El corazón me resonaba loco en el pecho. Mi pene retozaba bajo la ropa sintiendo ...