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ABRIENDO LAS ALITAS 10
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... los embates del suyo ya endurecido, ya no me importó. Sus manos apretaban mis nalgas para casi fundir nuestras erecciones. Mi cuerpo se excitaba y mi alma renacía. Sentí su cuerpo temblar pegado al mío. Mi yo “sensible” y mi yo “sexual” aniquilaron a mi yo “machito” mientras mi yo “diablillo” bailaba en mi mente. Nada me importaba más que estar ahí con él, los dos abrazados, fundidos en un beso largo, firme y tierno. Mientras sus manos recorrían mi espalda y encontraban el camino hasta mi trasero, mi mano traviesa se topó con su duro y tibio pene bajo la tela de los pantalones, lo acaricié desesperadamente. Sus labios me infundían vida y sus caricias me colmaban de placer. Nos separamos unos instantes para respirar y encontrar nuestras miradas una vez más. –¿Te gustó? –preguntó quedito luego de unos instantes. –Sí mucho. ¿Y a ti? –dije esperando su respuesta. –¡Chingón! Te gusta besar ¿verdad? Asentí con la cabeza mientras admiraba el brillo de sus ojos. –¿Quieres que seamos novios? –preguntó con su carita de niño bueno. –Estás loco. –En serio, ¿quieres o no? –insistió. –Pero ya no vamos a estar en la misma escuela –le recordé. –¿Y eso qué? Te puedo ir a buscar y tú me puedes visitar. –Está bien. Continuamos unos minutos abrazados, al fin que no había nadie alrededor. Me fijé en David y me pareció diferente, su mirada me comunicaba sinceridad, se veía enamorado. Volvimos a unir nuestros labios. Un millón de besos no serían suficientes ...
... para saciar la sed que mis labios sentían por los suyos. –¿Recuerdas que dije que si un día me animaba con un chavo sería contigo? Pues es cierto. –¿Qué? –pregunté emocionado. –Por hoy nomás el beso. ¿eh? –agregó mientras sus manos se posaban tiernamente en mis nalgas. Caminamos agarrados de la mano una cuadra hasta que llegamos a una avenida muy transitada. Me sentía flotando en el aire. Fui yo el que soltó su mano al llegar a la esquina, en esa época la relación que se había formado entre nosotros no era bien vista por la sociedad y corríamos el riesgo de ser agredidos por aquellos que se sienten con derecho a juzgar a los demás. David, entendiendo por qué solté su mano, volteó y me sonrió con la sonrisa más maravillosa del universo. En el auto, rumbo a mi casa, nos fuimos en el asiento trasero porque su hermano René iba acompañado de su novia. Aprovechamos para ir tomados de la mano todo el camino. Unas cuadras antes de llegar, en un momento que Rene y su novia no nos veían, nos dimos un beso breve de despedida. Mi vida era perfecta. Quedaban solo unos días de escuela, y aunque era tiempo de exámenes, se convirtieron en los días más maravillosos para mí. El siguiente lunes después de la fiesta pensé que todo sería como antes, que David y yo seguiríamos siendo solo los mejores amigos del grupo, que lo vivido frente a la escuela el sábado anterior había sido un hermoso arrebato, nada serio, un momento mágico de excitación. No esperaba nada más, pero me ...