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ABRIENDO LAS ALITAS 10
Fecha: 09/06/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... equivoqué. En lugar de eso David me sorprendió desde que nos encontramos en el salón. Movió su silla de lugar para estar a mi lado. Yolanda fue la única que se dio cuenta de que algo “serio” pasaba entre nosotros. Y no era difícil darse cuenta, David se volvió muy atento conmigo, me ayudaba a estudiar para los exámenes y me explicaba con paciencia cuando no entendía algo, me invitaba a ir con él a todos lados, hasta me confesó que ya no estaba saliendo con ninguna novia esos días. Por supuesto que no le creí. Tampoco era nada difícil darse cuenta de lo que su cercanía me provocaba. Mantenía mis ojos en él todo el tiempo, le sonreía constantemente y le hablaba con voz suave. David me correspondía con un trato tierno, me tenía embobado. En verdad sentíamos unas ganas tremendas de estar cerca el uno del otro. Incluso en una ocasión, cuando estábamos en la fila de la cafetería sentí su cuerpo pegadito al mío, su duro pene pegado a mis nalgas, a propósito. Eso llevó a mi diablillo a soñar con … El último día que fuimos a la escuela fue para limpiar el salón y pintar las bancas. David y yo casi no hablamos, tan solo lloramos durante toda la mañana, no sabíamos qué decirnos. Cuando algún compañero preguntaba la razón de nuestras lágrimas le echábamos la culpa al olor de la pintura. A la hora de la salida nos encontramos en un lugar poco visitado al fondo del parque, ocultos por los árboles, lejos de las miradas de los demás. Nos tiramos en el pasto y nos fundimos en un ...
... abrazo sin decir nada, no encontrábamos las palabras. David se subió sobre mí, igual que el día que me ganó a las luchas. –¿Quieres? –preguntó quedito. –¿Qué cosa? Entonces, sin más, me besó. –Te amo –me confesó. –Yo también –le contesté. –Por favor, cuando empiecen las clases me dices en qué escuela estás –suplicó. –Te lo prometo. Sus manos sostenían mis brazos, el “machito” imponiendo su fuerza, me sentía dominado, suave y deliciosamente dominado. Restregamos nuestros penes uno sobre el otro, conscientes de que éramos dos hombres, y seguros de que eso no nos impedía desearnos, mientras nuestros labios seguían unidos. Nos estábamos excitando demasiado y decidimos detenernos, porque alguien nos podría ver. Nos pusimos de pie y caminamos hasta la salida del parque tomados de la mano sin decir nada. –Te quiero –le dije en la puerta del parque antes de irme. –Yo, más –contestó y vi lágrimas corriendo por sus mejillas. En aquel momento ni siquiera yo logré comprender en su real dimensión el fuerte sentimiento que nos unía. Tarde algo de tiempo para convencerme de que lo que nos conectaba entonces no podía ser otra cosa que verdadero y puro amor. En mi mente hice un recorrido de los bellos momentos vividos con “mi novio” David. Fue casi mágica la forma en la que él fue cambiando conmigo desde que lo vi por primera vez en el salón. Recuerdo su primera sonrisa dirigida a mí cuando me lo topé en la puerta del salón el primer día de clases. Solo ...