1. El muchacho que olía calzoncillos usados


    Fecha: 10/06/2026, Categorías: Gays Autor: MrMorbo, Fuente: CuentoRelatos

    ... mantenía esa esencia tosca de macho que se podía apreciar hasta en sus interiores.
    
    Esos momentos en los que Ricardo no estaba en casa se convertían en ocasiones para estar cerca de la figura que había capturado su imaginación y deseo de una forma tan profunda. Pero un día que su tío salió de la casa, Marcos como siempre aprovechó para dar rienda suelta a sus perversiones. Entró en la habitación de Ricardo y, con el corazón acelerado, tomó uno de los calzoncillos usados de su tío. Aspiró profundamente ese aroma fuerte y varonil que lo enloquecía, sintiendo como su mente se nublaba de placer. Se echó en la cama destendida de Ricardo que emanaba un olor a sudor masculino intenso, y con el calzoncillo sobre el rostro comenzó a imaginar como su tío lo sometía con su verga de forma salvaje.
    
    De pronto, la puerta de la habitación se abrió y apareció Ricardo. Marcos se levantó y quitó el calzoncillo del rostro lo más rápido que pudo, pero su tío ya había visto lo suficiente.
    
    Con una sonrisa maliciosa, Ricardo cerró la puerta tras de sí. Marcos, asustado y rojo de la vergüenza, esperó en silencio a que su tío hablara. Ricardo, con una mira inquisitiva, le preguntó qué hacía ahí.
    
    Marcos comenzó a balbucear, incapaz de articular una respuesta coherente. Ricardo, con una voz calmada pero firme, le dijo que se tranquilizara, añadiendo que ya había notado algo en su comportamiento que le indicaba que no era un muchacho convencional. Desesperado, Marcos le pidió a su tío que no ...
    ... le dijera nada a su madre. Ricardo, con una expresión que denotaba superioridad y ventaja, le respondió que no lo haría, siempre y cuando se portara bien con él.
    
    Marcos aún tembloroso, prometió que se portaría bien y que no volvería a repetir esa conducta. Pero Ricardo le dijo que no tenía ningún problema con lo que le había encontrado haciendo. Se acercó a la cama, se inclinó ante él y, con una voz suave pero cargada de intención, agregó: “En vez de andar oliendo mis calzoncillos ¿no te gustaría mejor darme una buena mamada?”.
    
    Marcos, confuso, respondió que no entendía. Ricardo, volviendo a sonreír, le dijo: “Bien que tiendes sobrino. A ti te gustan las vergas. Dime, ¿tu madre no está en casa, cierto?”. Marcos todavía nervioso, le respondió que su mamá había salido a hacer unas compras al supermercado. Ricardo entonces preguntó cuánto tiempo solía tardar en volver a casa. A lo que Marcos le dijo que aproximadamente una hora. “¿Hace cuánto tiempo se ha ido?”, continuó Ricardo. “Casi como media hora”, respondió Marcos. “Excelente”, dijo Ricardo, con una evidente alegría.
    
    Ricardo comenzó a explicarle a su sobrino que había salido a encontrarse con una vieja amiga cariñosa la cual no veía hacía mucho tiempo, pero que cuando llegó al lugar de la cita, la amiga le envió un mensaje cancelando el encuentro. Por eso había regresado a casa tan pronto. Y luego de una breve pausa con una voz cargada de insinuación, le preguntó a su sobrino si quería ocupar el lugar que había ...