1. El muchacho que olía calzoncillos usados


    Fecha: 10/06/2026, Categorías: Gays Autor: MrMorbo, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejado su amiga.
    
    En ese momento, Marcos comprendió lo que su tío le estaba proponiendo, aunque casi no podía creerlo. Pero lo que Ricardo hizo a continuación despejó todas sus dudas.
    
    Con un movimiento decidido. Ricardo se desabrochó la correa y se bajó el pantalón hasta los tobillos, dejando expuesta su verga erecta e invitando a su sobrino para que se la mamara.
    
    Marcos observó con asombro y excitación que el miembro de su tío era como se lo había imaginado: grande, oscuro y sumamente velludo.
    
    Con sus manos, Ricardo atrajo la cabeza de Marcos hacía su entrepierna, guiándolo para que comenzara a mamar su verga. Y eso fue lo que hizo su sobrino: mamársela.
    
    Ricardo expresó su satisfacción con una intensidad palpable, sus palabras estaban llenas de un placer visceral cuando dijo: “La mamas mejor que muchas mujeres”, mientras su sobrino continuaba succionando aquel miembro con una devota dedicación.
    
    A medida que la boca de Marcos se movía sobre la verga de su tío, Ricardo le comentó con un tono de admiración: “Eres muy bueno en esto sobrino. Seguramente ya tienes ...
    ... mucha experiencia, ¿verdad?”. Marcos, con una respiración entrecortada y tímida voz negó aquello con sinceridad, explicando que era la primera vez que lo hacía. Ricardo, sorprendido pero complacido, le respondió: “Entonces tienes un talento innato para las mamadas. Sigue sobrino, sigue.”
    
    A pesar de que por momentos el tamaño del oscuro y velludo miembro de Ricardo provocaba arcadas en Marcos, este persistía, determinado en hacer gozar a su tío. Cada vez que parecía a punto de atragantarse, tomaba un breve descanso antes de continuar con renovada determinación. Así transcurrieron unos diez minutos hasta que finalmente Ricardo llegó al clímax, eyaculando su semilla en la boca de su sobrino.
    
    Ricardo observó con satisfacción cómo Marcos se tragaba todo su semen como si se tratara del más delicioso manjar, y mientras se subía de nuevo el pantalón, pensaba que más temprano que tarde tendría que abrirse camino en el culito virgen de su sobrino. Ya buscaría el cómo, cuándo y dónde más adelante, pues la madre de tan buen mamador de verga estaría llegando pronto del supermercado. 
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