-
Confesión de una mamadora compulsiva (< de edad)
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Hetero Autor: Orlok82, Fuente: SexoSinTabues30
... crecía dentro de mi. Al sentir los ágiles movimientos de Andrés indicar que había retirado sus boxers, dejé que guiara mi mano hacia su pene. Pese que ya había tenido una variedad de encuentros con diferentes tamaños, seguía bajo la impresión que la estatura de un hombre era directamente proporcional al tamaño de su miembro. Y Andrés, siendo distinguidamente más bajito que yo, despertó una curiosidad y leve preocupación por lo que me iba a encontrar. Afortunadamente dentro de pocos momentos, mis dudas y preocupaciones desaparecieron, pues mi mano se encontraba con un firme, grande, y grueso pene. Mientras mi mano continuaba explorando, sentí como la de Andrés se deslizaba bajo mis panties, encontrando mi mojado interior. Metió sus dedos dentro mi cuerpo, desatando pequeñas olas de placer cada vez que aplicaba mas presión. Comencé a mover mi mano, imitando su ritmo, y compartiendo el placer que me otorgaba. Entre gemidos y suspiros, me hablaba y me alentaba con su voz seductora, describiendo lo bien que se sentía. Cada vez que hablaba, mi cuerpo reaccionaba, lubricando mas mi zona intima, y endureciendo mis pezones. —Déjame metértelo —me susurró. —0k. Al quitarme la última prenda de ropa, y observar mientras se ponía el condón, seguía asombrada por la situación. Si tan solo esta mañana mi mayor preocupación era pasar los Semester Exams, y ahora iba a comenzar mi Winter Break de una manera inolvidable. Volvimos a acomodarnos, y tome mi posición encima de él. Comencé a ...
... deslizarme sobre su pene, dejando que entrara un centímetro a la vez. Aquí se acaban los pleasentries, el sugar-coding, y la formalidad: DOLIÓ COMO UN *******. Eso dicho, no duró mucho. Luego de haber entrado y salido unas cuantas veces, desistimos en los intentos y caímos en cuenta que aquella actividad no me iba a traer placer. Con las ganas todavía en alto, cambiamos de posición, y coloqué mi boca en la punta de su pene. Mientras movía mi lengua por lo largo de su miembro, sentí que sus dedos separaban mis labios, y colocó su lengua en mi clítoris. Sin necesidad de moverla, mandó corrientes de placer por mi cuerpo, las cuales devolví al incrementar mis movimientos sobre su pene. Moví mi cabeza de arriba a abajo, lamiendo y chupando, buscando conceder la mayor cantidad de placer posible. De misma manera, su lengua continuaba encendiendo la pasión en mi vientre, y en poco tiempo comenzaron las contracciones placenteras acompañadas por los dulces gemidos. De un momento a otro, recibí en mi boca el viscoso fluido erótico de mi pareja, indicando que mi trabajo había terminado. Suavemente desenredamos los cuerpos, nos vestimos, y nos despedimos. CARTAGENA DE INDIAS El mar y playas contaminadas, los atardeceres incomparables, su ciudad histórica y la localidad en cuál las vibras apasionadas se sienten en la brisa. El espacio en el cual los días de mucha duración me hicieron radiar por la sensación tan abundante de prosperidad que sentí, donde una gran multitud de personas me revelaron ...