-
La novia de otro
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: PobreCain, Fuente: CuentoRelatos
Después de cinco años de ausencia me apetecía explorar de nuevo mi ciudad, primero subí al Tibidabo para contemplar una panorámica y después la crucé para ir a cenar junto al mar; la última vez que lo hice en un restaurante del puerto olímpico las circunstancias eran otras, pero me había acostumbrado a disfrutar de las cosas sin necesidad de compañías forzadas. Tras una cena más abundante de lo recomendable dejé el coche y a pie me dirigí a “Las ramblas”; gran arteria de la ciudad siempre en ebullición donde el ambiente está asegurado, llegando a la mítica “Fuente de Canaletas” vi mucho movimiento y es que había terminado el derbi catalán aunque desconocía el resultado me pareció que habría problemas; como en otra ocasiones había bastante policía para evitar que algunos violentos crearan disturbios pero eso no impidió que comenzaran a oírse algunos gritos acompañando a las primeras carreras, eso solo podía ir a peor y decidí retirarme de allí. Un grupo venia corriendo hacia mí empujado a una mujer asustada; tiré de ella para apartarnos contra un portal y se abrazó a mi como a una tabla de salvación, un policía nos miró, pero al ver que no intentamos huir siguió al grupo, abracé a la mujer por la cintura y nos metimos por unas callejas laterales en dirección al mar, caminamos en silencio hasta las atarazanas y me despedí con la intención de separarnos; ella ya estaba a salvo y yo caminaría hasta donde había dejado el coche. —No me dejes sola por favor. ¿Te puedo ...
... acompañar? Estaba con unas amigas, pero nos hemos separado y no quiero regresar a casa todavía. Aún tenía mi mano en su cintura y por primera vez me fijé en ella y lo que más me gustó fue su forma de mirarme, se veía muy sincera y eso sí que me impresiono a pesar de que por norma desconfiaba de las mujeres, pero eso en algún momento debía cambiar; se abrazó a mí y notar su cuerpo hizo que me excitara y la besé, la bese como hacía mucho tiempo que no hacía y me gustó la forma de responder y entregarse. Poco después le dije donde tenía el coche pero que si no le apetecía pasear podíamos ir a casa directamente; no estaba dispuesto a perder el tiempo y quería saber si solo quería flirtear o realmente le atraía la idea de pasar unas horas conmigo. —Podemos ir a tu casa directamente, pero no me importa pasear contigo si es lo que decides. No tuve que decidir nada, en ese momento comenzó a llover y como había parado un taxi en el semáforo lo tomamos para que nos llevara a mi casa y el coche ya lo recogería en algún momento del domingo, en el trayecto nos presentamos, ella se llama Paula y le dije que me llamo Juan; sé que no es un nombre exótico, pero es el mío. En el ascensor nos dedicamos a besarnos como posesos y nuestras manos exploraron el cuerpo del otro con ansia; ya dentro del piso seguimos con frenesí nuestra carrera que solo nos llevó a mi cama donde tuvimos un primer asalto; después de besar su cuerpo y acariciarlo con gran pasión me suplicó que la penetrara; no ...