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La Bebota y el Payaso Manotas Final
Fecha: 13/06/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: ElViejoMorboso, Fuente: SexoSinTabues30
... desvirgamiento, así que quizás dejarla al borde del orgasmo ayudaría a que fuera menos doloroso el proceso. Se apartó con la zona de la nariz y la boca totalmente libres de pintura y embarrada en fluidos de la nena. Se pasó la lengua por los labios y tomó su gruesa verga morena para dirigirla a la entrada de la bebota. La nena giró la cabeza para protestar por la súbita interrupción, con la intención de pedir que continuara, pero en ese momento sintió de nuevo otro contacto contra su vagina. Sonrió, pero casi al instante sus ojos se abrieron enormemente, a la vez que contuvo el aliento; pues el intruso que quería invadirla no era el mismo de hace un momento. Era grueso, caliente, grande y muy duro. “Su juguete… va a meter su juguete “ pensó temerosa al recordar lo enorme que era. No hubo tiempo para protestar. El viejo hizo la presión necesaria para que la cabeza se deslizara dentro. La nena apretó los dientes y cerró los puños. Sin vacilar, pero sin forzar una entrada agresiva, al viejo continúo presionando para avanzar. Encontró un obstáculo. Uno que ya esperaba. Una mano a la cadera de la nena, la otra a su boca para que no gritara demasiado fuerte. Y entonces atravesó el obstáculo. Un grito se ahogó en la palma del viejo. Detuvo su avance y, tal como imaginó, el orgasmo que estaba justo a la entrada esperando, salió. Fluidos de la nena escurrieron por sus piernas junto con algo de sangre. Era algo inevitable. Los ojos de la nena expulsaron algo de lágrimas a la vez que ...
... se ponían en blanco por el intenso orgasmo que tenía atorado y que finalmente salió. La mitad de la verga vieja del payaso estaba dentro. La nena apretaba de manera increíble. Su interior se sentía caliente y húmedo. Era una sensación sin igual. No había punto de comparación con otros encuentros que tuvo con mujeres adultas, a las que les pagaba por sexo. Lentamente fue quitando la mano de la boca de Roxy. Esta, una vez libre de la mordaza, empezó a sollozar suavemente mientras su cuerpo se recuperaba, tanto de la intromisión como del orgasmo. Se limpio su naricita y sus ojos, sin dejar la pose de perrito. Entonces giró su cabeza con media verga adentro. – Señor malo… eso dolió mucho… p-pero… también se sintió… rico… ¿Por qué… por qué no me dijo que… iba a doler?… – protestó sollozante. – Perdóname Roxy… pero si te lo decía, probablemente no ibas a querer jugar… y el dolor es poquito y sólo al principio… ya después nunca te volverá a doler… sólo es la primera vez… Lo siento mucho, Roxy… ¿Me perdonas?… – dijo sinceramente el viejo, apartando el cabello de la frente de la nena. Como si manosear a una menor de edad no fuera algo de lo qué arrepentirse. La nena volvió a pasarse la mano por la nariz y los ojos. Sus mejillas se enrojecieron y sonrió mientras asentía; aceptando las disculpas de su amigo. – Entonces… ¿ahora ya no va a doler más?… – No, ya no. Lo voy a hacer muy, muy despacio. Y te vas a ir acostumbrando. Si sientes que te sigue doliendo, me dices y ...