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La Bebota y el Payaso Manotas Final
Fecha: 13/06/2026, Categorías: Hetero Sexo con Maduras Autor: ElViejoMorboso, Fuente: SexoSinTabues30
... del inesperado cambio, pero se rió un poco por sentirse como muñeca de trapo. El viejo no sólo le abrió las piernas para metérsela de misionero, sino que le elevó sus piernotas y la metió de un sólo empujón. –¡Uy, señooohr! 💕 El viejo se inclinó sobre ella, sin aplastarla, sosteniendo su pesado cuerpo con sus manos contra el colchón. Las piernotas de Roxy descansaban sobre sus anchos y peludos hombros. El viejo empezó a penetrarla como si fuera una mujer adulta. Enviando su verga entera dentro de la nena lo más adentro que cupiera. La nena abrió los ojos asombrada, exhalando gemidos cada vez más sonoros. Todo se escuchaba afuera en la calle. Cualquiera que pasara por ahí sabría que en la construcción abandonada había una pareja cogiendo. Lo que no sabrían era que se trataba de una nenota de diez añitos, tremendamente desarrollada y un viejo pedófilo disfrazado de payaso. Las piernotas de la bebota saltaban sobre los hombros del degenerado viejo que se la metía con tanta intensidad, con sus tenis infantiles brillando tal como imaginó el viejo, lo que hizo que este se riera de satisfacción mientras bufaba como toro. La nena agarraba y apretaba los brazos peludos de su pareja. Mientras notaba que su pervertido amigo se deleitaba mirando como sus desarrollados senos se balanceaban de arriba a abajo con cada metida de verga. Esto la hizo sonreír orgullosa, pues todo este juego placentero lo consiguió gracias a su cuerpo y eso jamás iba a olvidarlo. Sin embargo el ...
... descuidado y anciano pervertido no tenía la condición ni la fuerza para mantener esa intensidad por mucho tiempo. Empezó a agotarse rápidamente y cada vez le costaba más trabajo seguir. – Roxy… ahhh… ya… ya me estoy cansando jeje… ¿Recuerdas… cómo… te frotabas… arriba de la… camioneta?… No hubo necesidad de que la nena respondiera. Una sonrisa pícara y unos golpecitos de sus manos sobre los brazos del viejo le indicaron que debía apartarse porque la nena estaba más que dispuesta a complacerlo. El viejo simplemente se dejó caer hacia un lado. Quedando desparramado y agotado por un lado. Cómo una enorme morsa peluda. Pero con la verga parada y babosa. En una acción que sorprendió al mismo viejo, la nena totalmente entusiasmada por seguir, se paró sobre el viejo, poniendo un pie a cada lado de la morsa, se puso de cunclillas y mirando hacia abajo tomó con su mano la verga del viejo para apuntarla directamente a su entrada. Una vez que sintió que la cabeza entró se dejó caer sobre ella. Sacando un suspiro tanto a ella como al pedófilo. Se acomodó bien sobre el panzón anciano y empezó a repetir los movimientos que hizo en la camioneta. Yendo de atrás hacia adelante, con tanta soltura, tanta sensualidad, que ya no parecía más una niña. Parecía toda una hembra que sabía exactamente lo que hacía. El viejo no sabía de dónde agarrarse. Sentía que lo exprimían. Ya no era él quien se cogía a la nena, ahora ella quien se lo cogía a él, ¡y de qué manera! La luz de la luna ...