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Un don caido del cielo. Capítulo 1 El inicio
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos
... manos se aferran a los brazos del sillón como si su vida dependiera de ello. —Marta: ¡A-Ahí! ¡Sí, ahí! —Jadea, los ojos en blanco, la boca abierta en una mueca de éxtasis. Laura alterna movimientos: tres embestidas profundas de lengua dentro del coño, seguidos de rápidos círculos sobre el clítoris. Cada vez que cambia el ritmo, Marta se convulsiona, las venas de su cuello marcadas como cables. La enfermera no para de frotarse, sus dedos chapoteando en su propio flujo que ahora mancha el suelo. El espectáculo es una coreografía perversa. El gemido de Marta sincronizado con el chasquido húmedo de los dedos de Laura en su coño. El olor a sexo llena la habitación, denso y animal. Y yo aquí, atrapado en esta cama, con una erección que amenaza con reventar la sábana, viendo cómo mi mujer alcanza un clímax que yo nunca le provocaría. —Marta: ¡Voy a…! ¡No pares! ¡No pares! —Aúlla, arqueándose como un arco. Laura responde metiéndole toda la cara. Su nariz se hunde en el coño de Marta mientras su lengua martillea el clítoris. El orgasmo sacude a mi mujer como una descarga eléctrica, convulsiones brutales que hacen crujir el sillón. Cuando por fin se desploma, jadeando, Laura se aparta con la barbilla brillante. Se lame los labios, mirándome fijamente mientras sus dedos siguen trabajando en su propio coño. —Laura: Tu turno. —Susurra. Y entonces comprendo que esto no ha hecho más que empezar. Laura se incorpora, dejando un rastro de humedad en el suelo. Sus ...
... ojos me clavan mientras camina hacia la cama con la cadera oscilante, como una pantera acechando. Sus dedos se cierran sobre la sábana que cubre mi erección y la arrancan de un tirón, dejando mi polla al aire, palpitante y roja de necesidad. —Laura: Quieto. —Ordena, con una voz que no admite discusión. Sus manos me inmovilizan los hombros contra el colchón—. Tú solo respira. Antes de que pueda reaccionar, se sube a la cama a horcajadas. Su coño empapado se cierne sobre mi cara como una amenaza deliciosa. Se deja caer, aplastando mis labios contra sus labios hinchados. El sabor salado y ácido inunda mi boca. Gimo, ahogado, mientras ella frota su clítoris contra mi nariz con movimientos circulares. —Laura: Lame. O te ahogas. —Gruñe, mientras su mano enguantada en sudor agarra mi polla y comienza a masturbarme con lentitud torturadora. Cada embestida de su puño me arranca un jadeo que vibra contra su coño. Marta, jadeante y despeinada en el sillón, observa la escena con los ojos desorbitados. Sus pechos aún al descubierto, marcados de moratones y saliva. —Laura: Tú. —Señala a Marta con el dedo manchado de sus propios fluidos—. Levántate. Ven aquí a chuparme estas tetas como la puta que eres. Marta obedece de inmediato, tambaleándose. Se acerca a la cama, hipnotizada, y se inclina sobre Laura. Sus labios se cierran alrededor del pezón derecho de la enfermera, succionando con avidez mientras sus manos agarran el otro pecho, masajeándolo con rudeza. —Laura: Así… ...