1. Un don caido del cielo. Capítulo 1 El inicio


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos

    Joder. Sábado.
    
    La mancha de luz en el techo es el proyector que anuncia la película de siempre. La misma que llevo viendo cada fin de semana desde… ¿cuándo? ¿Veinte años? ¿Treinta? He perdido la cuenta. Es esa película de bajo presupuesto sobre un tipo que hace exactamente lo mismo una y otra vez hasta que se le caen los cojones al suelo de puro aburrimiento. Spoiler: el tipo soy yo.
    
    A mi lado, el bulto inmóvil de Marta respira con la placidez de quien no tiene que enfrentarse a la demoledora intrascendencia de otro sábado por la mañana. En unos minutos se despertará. Dirá algo sobre el buen día que hace y propondrá un largo paseo con Rufo. El mismo puto paseo por el mismo puto parque. Veremos a las mismas familias, saludaremos a los mismos dueños de perros y el dálmata se cagará en el mismo árbol de siempre. Es una coreografía tan perfecta que da ganas de vomitar.
    
    ¿En qué momento pasamos de ser una pareja a ser dos socios en la empresa de la vida doméstica? Gestionamos la casa, el perro, las visitas de los hijos… somos un equipo cojonudo. Eficiente. Productivo. Pero hace años que no nos tocamos como si nos deseáramos. El sexo se ha convertido en una tarea más en la lista de cosas pendientes, algo que se hace por cumplir, como pasar la aspiradora o pagar el IBI. Rápido, funcional y sin alma. A veces la miro y me pregunto si la mujer que duerme a mi lado es la misma con la que tenía un sexo salvaje en el asiento trasero de un coche. Creo que no. O a lo mejor el ...
    ... que ha cambiado he sido yo. A lo mejor el problema soy yo, que tengo el cerebro lleno de mierda que nunca podré contarle.
    
    Me dan ganas de quedarme aquí, en la cama, hasta que el sol se ponga. Hasta que sea domingo por la noche y la angustia del lunes me dé al menos una emoción real que sentir. Cualquier cosa antes que el vacío insípido de este sábado por la mañana. Pero sé que no lo haré. En cinco minutos me levantaré, me pondré las zapatillas y sonreiré cuando Marta me diga lo precioso que está el día.
    
    El show debe continuar. Aunque el protagonista esté deseando que se caiga el telón de una puta vez.
    
    El piloto automático se activa. Mis pies encuentran las zapatillas sin necesidad de mirar, y mi cuerpo se dirige a la cocina siguiendo una ruta grabada a fuego en mi sistema nervioso. Es una coreografía ensayada durante décadas. Yo me encargo del café, ese brebaje amargo que me da la energía justa para fingir que me importa algo. Marta se encarga de las tostadas, moviéndose con la misma eficiencia robótica. El chasquido del tostador y el gorgoteo de la cafetera son la banda sonora de nuestras mañanas.
    
    Encendemos la televisión. Siempre la tele. Es el tercer miembro de este matrimonio, el que se encarga de llenar los silencios para que no tengamos que hacerlo nosotros. Un político dice algo indignante.
    
    —Marta: Hay que tener la cara dura. - Comenta sin apartar la vista de la pantalla, untando mantequilla en su tostada. —Alex: Vaya tela. - Respondo, sorbiendo el café ...
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