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Un don caido del cielo. Capítulo 1 El inicio
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos
... atrás para poder devorarle el cuello. Incluso en esta misma mesa. Joder, cuántas veces la habré doblado sobre esta puta mesa, con el culo en pompa y las migas del desayuno anterior clavándosele en la piel, y a ella le daba igual. Le daba igual —Alex: Mierda, hasta en mis propias fantasías soy un puto degenerado. - Ajusto la postura en la silla, disimulando la erección que me está clavando el vaquero. Las palabras de Marta sobre la basura se diluyen. Mi mente viaja a escenarios que nunca mencionaría en voz alta, pero que repaso como un loop enfermizo mientras miro cómo lame los restos de mantequilla de sus dedos. Ahí. Ahí es donde quiero estar. Tumbado en el suelo de esta misma cocina, con Marta montándome la cara mientras el vecino del quinto, el de los tatuajes y los bíceps de albañil, le destroza el coño por detrás. Sus muslos aplastándome la nariz. Su aroma a sudor y a flujo enganchándose en mi garganta. El otro, grandullón y sudoroso, embistiéndola tan fuerte que cada empujón le hace clavar las rodillas en mis costillas. Yo atrapado en medio. Lengua hasta el fondo, tragando cada gemido que le arranca ese cabrón. Y su polla. Joder, su puta polla. Cada vez que la saca del coño chorreante de mi mujer, me roza los labios. La lamida más rápida, apenas un roce de lengua en el glande hinchado, antes de que vuelva a hundírsela hasta las pelotas en Marta. Pero a veces, sólo a veces, se desvía. En lugar de volver al coño, me parte los labios de un pollazo, un par de ...
... embestidas hasta la garganta y luego a seguir comiéndole el coño a Marta, ahogándome en ambos, tragando saliva, flujos y los gruñidos de ese hijo de puta. Quiero oír cómo Marta gime por los dos. Cómo su voz se quiebra cuando ese desconocido se corre dentro de ella, llenándola hasta que el semen le chorrea por los muslos y yo, como un perro, limpio hasta la última gota sobre el suelo de baldosas. Purga y vómito de la vida conyugal convertido en banquete. Y cuando el tipo saca la polla brillante de restos, me la entierra en la garganta hasta que me arranca arcadas, limpiándola con mi saliva mientras Marta nos observa con esa sonrisa de superioridad que ahora, sólo ahora, me excita. —Marta: Alex, que se te va a enfriar el café. - Su voz corta el hilo de baba imaginaria que unía mi boca con la polla fantasma. —Alex: Tienes razón. - Sorbo la porquería amarga mientras mis dedos se aferran a la taza como a un salvavidas. El show, como siempre, debe continuar. Aunque hoy el protagonista tenga los huevos azules y la mente llena de películas que jamás llegará a alquilar. El café, ahora tibio, es el antídoto perfecto. Me lo bebo de un trago, y el amargor me devuelve a la realidad de la cocina, al zumbido de la nevera y al rostro impasible de Marta. El calentón se disuelve, dejando un residuo de frustración y un poco de vergüenza. Joder, Alex, contrólate. Pareces un puto adolescente. La maquinaria del fin de semana se pone en marcha sin necesidad de órdenes. Recojo mi taza ...