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Pasajera del Deseo
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Hetero Autor: taty6969, Fuente: TodoRelatos
Hoy fue un día de mierda en el trabajo. Estoy exhausta, y mi chofer habitual del taxi hoy no está disponible, así que me toca llamar un taxi por una app. Pero los precios son irracionales. Terminé por pedir unmoto-uber y, encomendándome a todos los santos, me voy con esa opción. Esperé a que llegara y, ¡qué sorpresa! No tiene cara de malandro. Si soy prejuiciosa, no lo lamento. Amablemente me pasa el casco y me siento con él en la moto. Después de la primera curva, le pregunto si puedo agarrarme de él y no de la moto. Se ríe y dice que sí, que no hay problema. Estoy más cerca de él y tiene un perfume delicioso, así que no me despego en todo el viaje. Cuando llegamos a casa, me bajo con cierto temblor en las piernas, y no sé por qué, pero lo invito a pasar a tomarnos algo. Me sorprende que en el momento me diga que sí: —Déjame ponerle el candado a la moto —responde. —Déjala en mi puesto de estacionamiento —le digo. Subimos al apartamento. Ahora que estamos aquí, me dio como pena estar así, invitando a un extraño a casa. Pero la conversa descontraida continúa. Le explico que solo tengoSmirnoff en la nevera. —Sí, soy una niña fresa —le digo bromeando. —También tengo vino, si te provoca. Me quito los zapatos y me siento. Seguimos conversando por un buen rato, hasta que él se levanta y me dice que se tiene que ir, que está trabajando. Aún no sé qué me pasó, pero le agarré la mano y le dije: —Quédate un poco más... Cuando le dije eso, me ...
... respondió: —Si me quedo más, creo que no podré aguantar el deseo de... —Y se quedó callado. —Disculpa —me pidió, intentando salir. Lo detuve y le pregunté: —¿El deseo de hacer qué? Me agarró por el cuello y me besó con una pasión que me dejó sin aliento. Me sorprendió solo por media fracción de segundo; después, le devolví el beso con la misma pasión y hambre. Caímos en el sofá y sus manos me recorrieron con ansias, como si conocieran mi cuerpo, como si fuera un universo que él deseaba conquistar. Me iba quitando la ropa sin despegarse de mí, y yo también le quitaba la ropa a él. Me desvistió completamente y lo invité a mi cuarto. Me acosté con las piernas abiertas, y él me observó desde arriba, imponente, con un deseo salvaje, primitivo, que me excitaba profundamente. —Hueles delicioso —me dijo. Comenzó a besarme desde la punta de los pies. Subía lentamente, pasando su lengua por mis piernas. Me besaba, me mordía, me pellizcaba suavemente... y seguía subiendo. Cuando llegó a mi centro, creí que iba a hacerme sexo oral, pero se detuvo. Me olfateó y siguió hacia arriba, por mi vientre, siempre con besos, siempre con pequeños mordiscos. Cuando vio que me frustraba por haber pasado de largo mi vagina, se sonrió de medio lado y dijo: —Tranquila... es un placer que hay que tomar con calma. Hoy no voy a negarte nada. Siguió subiendo y se enfocó en mis pechos. Recorría con la lengua uno de mis pezones, mientras pellizcaba el otro perezosamente. Seguía ...