-
Lot, en el viejo testamento, se acostó no con una, sino con sus dos hijas, y seguramente estaba menos borracho que yo.
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Incesto Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... desgraciado.” Pero el aroma a mujer deseosa de tener sexo, que salía de entre sus piernas, me llevó a que yo, aun en contra de lo que estaba pensando, a medida que fui acercando mi cara a su coño para verlo mejor, fuera sacando mi lengua, y me pusiera como un desesperado a lamer, y mamar todo su coño, por un buen rato, hasta que ella, agarrándome por mi cabeza, comenzó a restregar mi cara, con todo, y lentes contra su sabroso coño. Yo le pasaba la lengua por su sonrosado clítoris, le chupaba los labios de su vagina, hasta que, de momento sentí un chorro caliente que salía de su coño, y me empapaba toda la cara, al tiempo que ella disfrutaba de un tremendo orgasmo. Ya después de eso, yo mismo me terminé de quitar toda mi ropa, aunque recuerdo con claridad que yo mismo, mentalmente seguía diciéndome estupideces, ya que no dejaba de pensar, y me decía a mí mismo una y otra vez.” Mira que es tu propia hija.” Y no sé de dónde saqué la excusa, diciéndome nuevamente a mí mismo en mi mente. “Lot, en el del viejo testamento, se acostó no con una, sino con dos de sus hijas, y además seguramente estaba menos borracho que yo.” Ya había dejado de ...
... pensar en tontería, y cuando mi hija, una vez que yo estuve completamente desnudo, se agachó frente a mí, y agarrando mi parada verga entre sus manos, se la llevó a la boca, para luego sabrosamente ponerse a mamar a gusto. Así que mientras mi hija, me daba una tremenda mamada, y sostenía mi verga con una mano, con la otra, aprovechaba para ir dándose dedo, dentro de su depilado coño. Yo no quería acabar de inmediato, así que le propuse que luego seguiríamos con lo de las mamadas, ella abrió, y separó sus piernas lo más que pudo, mientras que yo disfrutaba como un loco, penetrando su lindo y sabroso coñito, con mi parada verga. Luego en cierto momento cambiamos de posición, y recostándome sobre el piso de la cocina mi hija agarrando mi verga, la dirigió directamente al centro de sus paradas nalgas. Yo vi cómo se le fue deslizando dentro de su apretado y parado culito, ahora les diré que, desde ese mismo instante, cuando finalmente disfrutamos, de un tremendo, y sabroso clímax. Mi hija, no ha querido por nada del mundo terminar sus estudios, por lo que sigue encargándose de la limpieza de la nuestra casa, por lo menos hasta nuevo aviso.