1. Unas vacaciones diferentes 3


    Fecha: 28/06/2026, Categorías: Incesto Autor: El Escriba, Fuente: TodoRelatos

    ... Carol.
    
    -Tú madre no soporta el qué dirán. No podría someterse a las miradas y comentarios de toda su familia cuando le explicase que, por segunda vez, su matrimonio se ha roto, porque yo me encargaría además de que supieran que la razón mide casi dos metros, es negro y tiene más músculos que un gimnasio en hora punta -explicó Gonzalo.
    
    -Entonces, en un principio, no le vas a hablar de lo nuestro ¿verdad? -preguntó la chica.
    
    -No, creo que es mejor no darle armas contra nosotros. Que piense que la única persona mala de la película es ella. Después, pasado un tiempo, sí se enterará, pero siempre creerá que lo nuestro empezó después. Llevará como castigo pensar que fue ella quién me empujó a tus brazos. Y que fue ella quién te mostró el camino a la falta de moral -respondió Gonzalo, con total seguridad y aplomo.
    
    Carol se puso en pie, pensativa dio algunos pasos por la habitación. Se asomó a la terraza, contempló el mar, contempló a la gente que disfrutaba de la piscina Martiánez. Por fin volvió hacia Gonzalo, con una sonrisa en el rostro, radiante de felicidad. Y lo besó con todo el amor y la ternura con los que fue capaz.
    
    -Bajemos a comer -dijo por fin la chica cuando dio por satisfecha su boca.
    
    La pareja se marchó al restaurante, dónde comieron con tranquilidad, más relajados y risueños que ningún día. Era cómo, si realmente, sus vacaciones comenzasen entonces.
    
    La última tarde la pasaron en la piscina. Fue la única vez durante aquella semana que la ...
    ... utilizaron. Alternaron ratos de conversación a la sombra, con otros momentos de pícaros juegos bajo el agua, en los que ambos sentían crecer la excitación y el deseo mutuos.
    
    Cuando dieron por concluida la tarde en la piscina, decidieron subir a la habitación, se ducharon y se cambiaron de ropa para dar un paseo por la ciudad. Lo hicieron cogidos de la mano, apoyando Carol su cabeza en el brazo o en el pecho de su padrastro, de su pareja.
    
    Para la hora de la cena volvieron al hotel. Antes de acudir al restaurante pasaron de nuevo por la habitación, dónde volvieron a cambiarse de ropa. En esta ocasión, Carol se decantó por el vestido gris que Gonzalo le había regalado esa mañana. Una vez vestida y subida a sus zapatos de tacón de aguja, la chica apareció deslumbrante ante la mirada encendida de Gonzalo.
    
    -Cariño, estás preciosa. Voy a ser la envidia de todo el hotel -dijo el hombre, alargando una de sus manos para acariciar el brazo y el cuerpo de la chica.
    
    -Quiero que no puedas dejar de mirarme y de desarme durante toda la noche -respondió Carol, acariciando a su vez el rostro de Gonzalo.
    
    De nuevo cogidos de la mano, la feliz pareja se desplazó hasta el restaurante dónde, entre copas de vino y risas sinceras, transcurrió la primera parte de la velada. Tras cenar, se dirigieron al pequeño teatro dónde tenían lugar los espectáculos. Esa noche cantaba un trío formado por dos mujeres y un hombre. Él de mediana edad, mientras que las mujeres eran de distintas edades: una de ...