1. Unas vacaciones diferentes 3


    Fecha: 28/06/2026, Categorías: Incesto Autor: El Escriba, Fuente: TodoRelatos

    ... ellas debía tener cerca de los 50, mientras que la otra era bastante más joven, unos 30 años.
    
    Los tres eran guapos, atractivos y cantaban y se movían con elegancia y sensualidad. En algunos momentos parecía como si las mujeres pugnaran entre ellas por captar la atención del miembro masculino del grupo.
    
    -Mira, como nosotros -dijo Carol.
    
    -¿A qué te refieres? -preguntó Gonzalo.
    
    -En el fondo, yo siempre he competido con mamá por conseguir tu atención -respondió sincera Carol.
    
    El hombre, tras acariciar y estrechar las manos de la chica, la beso dulcemente en los labios. Tras el primer beso, llegó otro, más largo, intenso y profundo que el primero. Carol sintió como una punzada de deseo nacía en el interior de su vientre, convertida en humedad que llenó su entrepierna.
    
    -Vámonos fuera -pidió la joven, con un tono de voz que denotaba la ansiedad que sentía.
    
    -Cómo quieras -respondió el hombre.
    
    La pareja abandonó el local por un lateral, saliendo al jardín contiguo a la piscina.
    
    -Vamos allí, a aquel rincón -pidió Carol señalando hacia el lugar más apartado y oscuro de la piscina.
    
    Ambos se encaminaron hacia dónde había pedido la chica. Lo hicieron entre besos y caricias, elevando a cada paso la tensión que el deseo generaba. Una vez llegados a aquel lugar, apartados de las miradas y de los oídos del resto de huéspedes del hotel y de sus empleados, los dos volvieron a besarse, tan ávidos y hambrientos como siempre.
    
    El vestido, con su escote palabra de ...
    ... honor, ofrecía una acceso fácil y rápido a las tetas de la chica, por lo que Gonzalo no dudó un instante en apartar la parte superior del vestido para poder lamerlas y besarlas, para devorarlas de nuevo, tratando de saciar así las ganas de morder y mamar sus pezones.
    
    Carol se entregó, se dejó hacer, se dispuso de nuevo, con todo el placer del mundo, para ser el complemento perfecto de Gonzalo. Lo hizo acariciando su cuerpo, buscando su polla, palpándola bajo el pantalón, endurecida y dispuesta para todo, sintiendo el aliento cálido y los labios suaves del hombre rozando sus pezones.
    
    La sorpresa de Gonzalo fue mayúscula cuando, introduciendo una de sus manos bajo el corto y ajustado vestido, comprobó que tampoco abajo había ropa interior. Sus dedos se deslizaron suavemente a lo largo de los labios de la chica, húmedos e inflamados por el deseo, hasta llegar a rozar el también hinchado clítoris.
    
    Carol gimió de placer, de deseo, de ansiedad, de necesidad de sentirse de nuevo colmada y llena por la verga de su padrastro, de su compañero de placer. Un calor inmenso recorría ambos cuerpos a pesar de la suave brisa que bañaba sus cuerpos.
    
    Por un instante Carol pudo separarse unos centímetros de Gonzalo, momento que la chica aprovechó para quitarse el vestido, para mostrar su cuerpo desnudo, en el que destacaba la brillante línea de humedad que rezumaba en su coño.
    
    Gonzalo no lo dudó. Imitándola de inmediato, se sacó el polo y el pantalón, se deshizo de los zapatos y ...