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Unas vacaciones diferentes 3
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Incesto Autor: El Escriba, Fuente: TodoRelatos
... los miró, aunque ésta con una sonrisa pícara de complicidad. Carol cambió el vestido negro con el que habían follado por otro igual y de la misma talla. Tenía razón, el que se había probado había quedado bastante más arrugado que el otro. -Me voy a llevar los dos -dijo la chica a la empleada cuando se acercó a la caja. -Los voy a pagar yo -intervino Gonzalo-. Digamos que se trata de un regalo mutuo -añadió el hombre guiñándole un ojo a su hijastra. Después de pagar se dirigieron al parking dónde habían aparcado el coche de alquiler, para volver al hotel con las compras que habían hecho y con los cuerpos relajados después de la sesión de sexo. -¿Sabes una cosa? -preguntó Gonzalo. -No, no la sé, pero seguro que me la vas a decir -respondió Carol, sonriente. -Me voy a volver loco en Madrid pensando en ti, deseándote, y no pudiendo tenerte -explicó el hombre. -¿Y quién te ha dicho que no me vas a poder tener? Yo no pienso echarte de menos sin hacer nada -respondió la chica. -Ya, pero… los dos sabemos que nuestra situación no es, ni mucho menos, fácil. Estoy casado con tu madre, no es ponerle los cuernos con cualquiera, es follar con su propia hija. Ella no merece que le ponga los cuernos, pero que además sea con su hija es pasar todos los límites -dijo Gonzalo poniendo en marcha el motor del vehículo. -Cuando todo esto empezó entre nosotros no pensé que nos fuera a enganchar tanto. Hay algo que sé y que no tenía intención de contarte, pero lo voy a ...
... hacer, te lo voy a contar. Mamá no es cómo crees. No es la esposa fiel que nos había hecho creer -comenzó explicando Carol-. Hace 3 semanas volví a casa mucho antes del trabajo. Me encontraba fatal, una migraña insoportable, la jefa me dijo que no forzara más y que me fuera a casa, y así lo hice. Cuando llegué a casa me tomé una pastilla y me eché en la cama, a oscuras. Serían las 14:30 más o menos. Después de descansar en silencio y en total oscuridad el dolor de cabeza comenzó a remitir. Iba a escribiros para deciros que estaba en casa, y por qué, pero en ese momento oí que la puerta de casa se abrió. Así que solté el teléfono, iba a salir de mi dormitorio para ver quién de vosotros era. Hoy la voz de mamá, pero también oí la voz de un hombre, y no eras tú. Eso me extrañó. Pero extrañó mucho más cuando oí que mamá decía: “espera un poco Paul, deja al menos que lleguemos al dormitorio”. ¡Mamá iba al dormitorio con un tío que no eras tú! Me quedé de piedra. Opté por no hacer ruido, por tratar de no ser descubierta y ver qué pasaba. Y lo que pasó es que mamá y ese otro tío se liaron. Follaron como animales, gemían y gritaban como babuinos. No me lo podía creer, pero era así, lo estaban haciendo, varias veces. Incluso me atreví a salir de mi cuarto, habían dejado la puerta de vuestro dormitorio entreabierta y los vi: vi a mamá subida sobre un tío. El tal Paul resultó ser un negro al que le brillaba la piel como si estuviera embadurnado en aceite. Mamá subía y bajaba con ...