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Unas vacaciones diferentes 3
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Incesto Autor: El Escriba, Fuente: TodoRelatos
... necesitado de su presencia. El hombre comenzó a embestir una y otra vez a su hijastra, metiendo y sacando su verga de forma metódica, sin dejar de besar su boca, sin dejar de sobar sus tetas, sin dejar de sentir su aliento cálido y joven en sus propios labios. Carol se sintió llena e invadida. Con cada nueva embestida de su padrastro crecía en ella la necesidad de sentirle más, de tenerle dentro de sus entrañas, de volver a tener su leche, caliente y viscosa, deslizándose por su vagina, mezclada con sus fluidos. Gonzalo no dejaba de follarla, de apretujarla contra la pared del probador, sintiéndose poderoso, un macho en plenitud de su virilidad que utilizaba su polla como un garrote mágico con el que era capaz de hacer tocar el cielo a su joven hijastra. No necesitaron mucho tiempo más. Carol pudo deslizar una de sus pequeñas manos hasta lograr alcanzar su clítoris, el cual masajeó y estímulo a la vez que sentía las embestidas de su padrastro dentro de su coño. El orgasmo de la chica no se hizo esperar. Una sacudida sublime y poderosa recorrió todo su cuerpo. Nació en el interior de su vagina, dentro de su vientre, y se trasladó a cada poro de la piel de su cuerpo, haciéndola temblar y enloquecer a la vez, y provocando una catarata de fluidos que, con su ardiente calor, quemaban la piel de sus labios. Prácticamente al mismo tiempo, Gonzalo sintió un estremecimiento tan profundo que pensó que no aguantaría de pie. Todo su cuerpo se tensó, toda su energía se ...
... concentró en sus genitales, hasta que sus huevos, hinchados y duros, estallaron lanzando una generosa cantidad de semen que fue escupida por su verga dentro del coño de la chica. El hombre siguió bombeando unos segundos más dentro del cuerpo de Carol, mientras terminaba de correrse. Por fin el hombre dejó de moverse, por fin Carol dejó de gemir. Gonzalo sacó su daga del cuerpo de su hijastra, dejando libre el camino para que la mezcla de fluidos y semen abandonaran su cuerpo a través de los labios inflamados de su coño, hasta llegar a gotear en el suelo. Durante un par de minutos los dos permanecieron en silencio, abrazados, respirando con ansiedad, hasta recuperar el resuello y la tranquilidad. -Me vuelves loca, papi -dijo por fin la chica. -Jamás me había sentido así con nadie -respondió el hombre-. Bendita locura la que sentimos -remató. -Creo que el vestido no se ha manchado, aún así no me llevaré este. Vi que había otro de la misma talla, los voy a cambiar, este lo has arrugado al… follarme -explicó la joven. A continuación, ambos volvieron a vestirse: Gonzalo tan sólo tenía que volver a subirse el bóxer y el pantalón, y Carol volvió a ponerse la minifalda blanca y la blusa con la que había entrada en la tienda. Podía sentir como el tanga se empapó de inmediato con los restos de las corridas que aún llevaba dentro de su cuerpo. Salieron de los probadores, dónde un par de mujeres que rondaban los cincuenta años los miraron atónitas. También una empleada ...